martes, 24 de julio de 2012

De encuestas e impuestos

Desde que estuvimos en Washington, recibo diariamente una recopilación de las encuestas del día y un tracking electoral que evidencia lo difícil que lo tiene Obama (+1, -1, empate, +1, +2, empate, -1, +1...).

Ayer recibí dos encuestas que me llamaron poderosamente la atención. La primera:

Preguntados a adultos de todo el país: ¿Cree que subir los impuestos a aquellos que ganan más de 250.000 dólares al año...?
- hace el sistema tributario más justo: 44 %
- hace el sistema tributario menos justo: 21 %
- no supone ninguna diferencia: 25 %

Un 46 % de los estadounidenses cree que gravar más a los que más tienen es injusto o no supone mejora alguna para el sistema. No ahondaré en este asunto, pero al ver estos datos me reafirmo en la idea de que los estadounidenses tienen tan asumida la imagen de su país como tierra de oportunidades que, aunque sean de clase baja o clase media, se ven a sí mismos como clase alta en el futuro y, por consiguiente, ¿por qué perjudicarse con más impuestos para servicios públicos que no utilizarán?

La segunda encuesta. Sobre servicios locales e impuestos:

¿Estaría dispuesto a reducir muchos de los servicios locales si supusiera pagar muchos menos impuestos? (significantly less in taxes)
- Dispuestos 45 %
- No dispuestos 46 %

Centrándonos en las escuelas públicas, ¿estaría dispuesto a tener menos días lectivos de escuela o clases más llenas si ello supusiera pagar muchos menos impuestos?
- Dispuestos 21 %
- No dispuestos 74 %

Misma pregunta sustituyendo escuelas por efectivos de bomberos:
- Dispuestos 12 %
- No dispuestos 83 %

Misma pregunta con policías:
- Dispuestos 15 %
- No dispuestos 82 %

Y sobre servicios menos esenciales como bibliotecas y parques, ¿estaría dispuesto a reducir estos servicios si ello supusiera pagar bastante muchos menos impuestos?
- Dispuestos 30 %
- No dispuestos 66 % 

He querido citar esta encuesta para evidenciar dos aspectos. El primero es que la pregunta es casi tan reveladora como la respuesta. El cómo se plantea influye en la respuesta. Por ejemplo, la primera es una pregunta mucho más abierta y, por tanto, tiene una respuesta menos reflexiva, más emocional y directa: ¿estaría dispuesto a reducir servicios para pagar menos impuestos? La mitad dice que sí, pero si le preguntan específicamente por esos servicios, incluso si son "menos esenciales", y además se introducen detalles como "clases más llenas" ("more crowded classrooms"), los porcentajes cambian considerablemente. El frame (marco conceptual) de la pregunta condiciona la respuesta.

La segunda idea que quiero destacar es una carencia vital (que tenemos) para la sostenibilidad de un estado moderno y, sobre todo, de un estado del bienesetar: la comunicación en materia tributaria. Todo el mundo queremos pagar menos impuestos a priori, pero luego si nos preguntan por algún servicio público específico la mayoría de nosotros no lo eliminaríamos. Los ciudadanos han de saber qué están pagando sus impuestos y por qué lo están haciendo. El problema es que la imagen que se tiene (y con bastantes motivos en muchos casos) es que el dinero público se despilfarra y los servicios públicos no valen lo que nos cuestan. Ahora en tiempos de crisis, cuando la gente mira el dinero (público y privado) con más atención que antes, los Gobiernos tienen una gran oportunidad para comenzar a desarrollar una política comunicativa transparente y formativa en este asunto. ¿Lo harán?


Ya hay iniciativas muy interesantes a este respecto. He aquí algunas:

Recomiendo el artículo "¿Por qué pagamos impuestos?: la importancia de la comunicación fiscal", de Borja Díaz Rivillas, publicado en El Molinillo de ACOP de abril que encontrarás aquí.