domingo, 20 de mayo de 2012

Hacia la Realidad Aumentada

Ya es imparable. Parece el futuro, pero va a estar a la orden del día muy pronto, y digo “muy pronto” en lugar de “ya”, porque su uso, o incluso el concepto en sí, no está generalizado (todavía). La tecnología GPS, por ejemplo, aunque no lo parezca, existe desde 1978 y, como tantos otros avances, fue diseñado por el Departamento de Defensa de los EE.UU. con fines militares. En los ochenta sus creadores vieron el potencial de sacarlo al mercado y sobra decir cuántos millones se están moviendo con los GPS.

Con la realidad aumentada (RA) sucederá lo mismo. El investigador Tom Caudell fue el primero en acuñar el nombre, aunque si atendemos a su definición podemos encontrar realidades aumentadas desde la película Quién engañó a Roger Rabit hasta las fechas y circulitos que vemos en televisión en las jugadas más complejas de los partidos de fútbol. Caudell la limitó a una combinación de elementos virtuales con la realidad física. Sin embargo, esta definición se ha quedado algo obsoleta para los tiempos que corren. ¿Qué más puede ser la RA? Google, como siempre, va más allá.


Pienso que sería más correcto definir la RA como la realidad que vemos a través de ciertos dispositivos que nos permiten añadir información complementaria e interactuar con otras personas. Por supuesto, Google con estas gafas (Project Glass) está diseñando el futuro perfecto e idóneo (sobre todo para ellos) que no tiene por qué ser exactamente así, pero incluye estos dos elementos sine qua non: la interacción y la complementariedad.

No dejéis de echar un vistazo a esta entrada: "Las 5 mejores aplicaciones de RA para celulares". Personalmente destacaría la más famosa de todas que es Layar y TAT Augmented ID. Aquí tenéis un vídeo en español de una prueba de Layar en Caracas y aquí una en Barcelona. Ven la realidad a través de sus móviles y van añadiendo capas de información complementaria (Wikipedia, Instagram, Tweets Around, Paranomio...). Por lo tanto, puedes ver los tuits, las fotos o los artículos de Wikipedia que estén cerca de ti, Para entenderlo os recomiendo que veáis alguno de estos dos vídeos.




Layar es la aplicación que más oportunidades tiene. Es gratis y está disponible para iPhone y Android. De hecho, una empresa valenciana, amante, por lo visto, de la arquitectura de José María Manuel Cortina, ya ha desarrollado una capa de Layar para descubrir sus obras. Aquí su vídeo promocional.  

TAT Augmented ID, por otro lado, es una aplicación que reconoce a las personas y añade alrededor de sus cabezas las redes sociales o información online disponible sobre éstas. Aquí tenéis su vídeo oficial:



No entraré a cuestiones éticas sobre la posible amenaza a la privacidad e intimidad de las personas. Me parece un tema demasiado serio como para abordarlo y mezclarlo con esta entrada. Simplemente diré que, en mi opinión, debería existir la posibilidad de ser ajeno a toda esta tecnología.

Dicho esto, me gustaría lanzar una última reflexión llevando esta tecnología al campo profesional de la comunicación. Si ya hay gente que opina que Twitter y Facebook han tenido algo que ver en la Primavera Árabe, ¿qué pasará cuando estas aplicaciones mejoren y se extiendan? La capacidad de movilización, organización y flujo de información pueden ser ilimitadas. Si podemos ver los tuits de personas que no conocemos pero que están cerca y podemos hacer turismo sin necesidad de guías ni mapas, ¿por qué no buscar piso simplemente paseando por un barrio que nos gusta, accediendo a información sobre ellos sin necesidad de visitarlos en ese momento?; ¿por qué no una campaña de grassroots aún más eficiente que la de Obama en 2008?; ¿por qué no echar un vistazo rápido a la valoración de la gente a cada uno de los restaurantes de una plaza con sólo girar el móvil?; ¿por qué no encontrar a alguien perdido sin necesidad de llamarle?; ¿por qué no conocer a alguien y acceder a la información de contacto que éste desee simplemente haciéndole una foto? Veremos cuánto puede aumentar este tipo de realidad, pero las oportunidades que abre son tremendas para el sector de la comunicación, ya sea política, corporativa o institucional.