jueves, 12 de abril de 2012

En la capital de la política (II)

Dado que el tiempo pasa y las etapas del máster son cada vez más intensas, no quisiera dejar de poner negro sobre blanco las experiencias más destacadas que vivimos en Washington DC, aunque sea con retraso.


La segunda semana acudimos al Departamento de Estado, donde nos pidieron cierta confidencialidad al darse cuenta que la práctica mayoría de nosotros provenía del mundo del periodismo (en cualquier caso, sobra decir que no nos revelaron ningún secreto de estado, ni chismorreo, vaya). Señalaría principalmente la vital importancia que tiene para este departamento la comunicación interna y la versatilidad de sus funcionarios, los cuales suelen cambiar de “destino” o de “región a cargo” frecuentemente. Nos explicaron que para tener “contacto” con países con los que EE.UU. oficialmente no tiene (como Cuba o Corea del Norte) se ayudan de embajadas amigas de terceros países. Y como curiosidad, el Departamento de Estado tiene una lista de 8.000 contactos telefónicos y recibe aproximadamente 1.000 llamadas al día.

También visitamos el Congreso. En la Cámara de Representantes nos recibió el staffer del congresista Mike Honda, de California (con Obama en la foto). Los staffers son lo contrario al arquetipo de asesor que tenemos en España: trabajan casi de sol a sol y cobran muy poco. Les paga el gobierno federal y no suelen aguantar en ese puesto más de tres años. La razón por la que muchos lo solicitan es porque es el trampolín perfecto para dar el salto a la empresa privada, los lobbies, grupos de interés, etc. Nos contó que sólo un 9 % de la población aprueba al Congreso y que los políticos dedican de un 60 a un 70 % de su tiempo en conseguir financiación para su próxima campaña. Para lograrlo se pasan tres o cuatro horas hablando por teléfono, pero, eso sí, un teléfono ajeno al Congreso, ya que llamar con fines electorales desde la institución es ilegal. Más curiosidades, una simpática y la otra preocupante: en el Congreso existe incluso un caucus de la bicicleta (al cual pertenece Mike Honda), y el presupuesto militar de EE.UU es mayor que el de los diecisiete países que le siguen juntos.

De un lado del Congreso, pasamos al otro y nos reunimos con la responsable jurídica y la jefa de prensa del senador de Vermont Patrick Leahy (caricaturizado a la izquierda), quien es el segundo senador con más experiencia de la cámara, 37 años a sus espaldas. Esto es extraño en EE.UU. y se explica por las características del estado al que representa: pequeño con escasa población y una política muy próxima. Lo más interesante de esta reunión fue el relato de la crisis de comunicación que padecieron cuando, intentando promover las leyes antipiratería como las conocidas PIPA y SOPA (ésta en la Casa de Representantes), todo el lobby de Internet se les echó encima (Wikipedia, Google, Facebook, Twitter, Craigslist…). Intentaron explicarse pero, obviamente, las herramientas con las que pretendían difundir su mensaje se volvieron en su contra. Una de las ponentes pronunció una frase que me pareció interesante: “la política no es tanto decir lo bueno que es algo, sino convencer al otro de por qué le beneficia”, algo que, visto lo visto, no consiguieron con los internautas ni el lobby de Internet.

No hay comentarios: