lunes, 23 de abril de 2012

En la capital de la política (III y IV)

En la tercera semana nos visitó el editor del diario Politico, un fenómeno periodístico muy a tener en cuenta que se dirige única y exclusivamente a la burbuja de poder que es Washington, es decir, a 32.000 lectores muy influyentes en el rumbo del país. El periodista destacó que el punto fuerte de sus “historias” es la “metanarrativa”, es decir, la historia sobre la historia. Fue el diario que destapó los escándalos sexuales de uno de los primeros candidatos republicanos en caer de la carrera presidencial, Herman Cain (el cual tenía, por cierto, el peor spot político de la historia). En este caso sí se entiende que se revele la noticia, pero preguntado acerca de por qué los medios estadounidenses le prestan tanta atención a la vida privada de sus políticos, el periodista aludió a la herencia puritana del país, de la cual, él creía, que ya se estaban desprendiendo y ya sólo se publican historias privadas que sí son noticiables. Puso un ejemplo: "si me llega la información de que tal congresista tiene un affair fuera del matrimonio no lo publico, pero si ese affair es con una lobbista, entonces sí".

También tuvimos la visita de la asociación sin ánimo de lucro Rock the Vote, encargada de fomentar el voto entre los jóvenes y subvencionada por algunas empresas culturales que se dirigen también a este sector (discográficas, empresas de telefonía…). Cada día cumplen dieciocho años 11.000 jóvenes estadounidenses y puesto que para votar hace falta inscribirse y, por ende, tener un interés previo, esta asociación ayuda en todo este proceso y aún así sólo la mitad de los jóvenes están registrados. La asociación fomenta el interés por la política, les ayuda en el proceso de registro y votación y emprende acciones para facilitar el voto a la juventud. Por ejemplo, en Texas se puede votar con la licencia de armas pero no con el carnet de la universidad. En opinión de la responsable que impartió la charla, los jóvenes que apoyaron masivamente a Obama en 2008, este año no estarán tan activos, ni presentes. Y es que Obama, pese a lo que nos parezca en Europa, no lo tiene fácil para ganar.

Durante las cuatro semanas, también acudimos a varias agencias de comunicación como Goddard Partners Global (experta en campañas de grassroots) o Fenton (de corte progresista), a grupos de interés y de advocacy como American Pretroleum Institute o Council of the Americas (el objetivo del primero es obvio y en el caso del segundo se trata de promover negocios en todo el continente americano), así como a otros think tanks como Pew Research Center o Brookings Institution, calificado hace unos meses como el think tank del año 2011 en este informe de la Universidad de Pennsylvania que recomiendo encarecidamente. Finalmente, poco antes de marcharnos, recibimos la visita de un directivo del FMI, quien sí nos estuvo contando alguna intimidad de la institución y las mejoras que a su juicio necesita, y nos presentamos en su institución hermana, el Banco Mundial, el cual está llevando a cabo (intentando) un cambio de imagen y comunicación, y ahora se presenta principalmente por ser un banco que apoya el desarrollo.


Antes de concluir con estos someros resúmenes, me gustaría hacer una última reflexión acerca de Washington DC que he compartido con muchos compañeros, amantes de o casados con la comunicación. Es la ciudad ideal para nuestra profesión. Casi por cada decisión que toma el país, los ciudadanos, y en especial esa burbuja de poder de Washington, se encuentran con una campaña a favor y otra en contra. Nos llamó mucho la atención una campaña presente en la mayor parte del metro de la capital: Americans for George, que pretende salvar el símbolo estadounidense del billete de dólar, ya que el gobierno federal ha introducido la moneda de dólar y se están pensando eliminarlo. Romántico, ¿verdad? Ahora, ¿quién puede estar detrás de esta campaña? ¿Quién la paga? ¿Quién organiza y moviliza esta campaña de grassroots? Hicimos algunas apuestas y acertamos: uno de los principales promotores de esta idea era la empresa que provee de papel al gobierno para los billetes. En Washington hay muchas oportunidades para los profesionales de la comunicación. Ojalá podamos volver pronto a por alguna.



jueves, 12 de abril de 2012

En la capital de la política (II)

Dado que el tiempo pasa y las etapas del máster son cada vez más intensas, no quisiera dejar de poner negro sobre blanco las experiencias más destacadas que vivimos en Washington DC, aunque sea con retraso.


La segunda semana acudimos al Departamento de Estado, donde nos pidieron cierta confidencialidad al darse cuenta que la práctica mayoría de nosotros provenía del mundo del periodismo (en cualquier caso, sobra decir que no nos revelaron ningún secreto de estado, ni chismorreo, vaya). Señalaría principalmente la vital importancia que tiene para este departamento la comunicación interna y la versatilidad de sus funcionarios, los cuales suelen cambiar de “destino” o de “región a cargo” frecuentemente. Nos explicaron que para tener “contacto” con países con los que EE.UU. oficialmente no tiene (como Cuba o Corea del Norte) se ayudan de embajadas amigas de terceros países. Y como curiosidad, el Departamento de Estado tiene una lista de 8.000 contactos telefónicos y recibe aproximadamente 1.000 llamadas al día.

También visitamos el Congreso. En la Cámara de Representantes nos recibió el staffer del congresista Mike Honda, de California (con Obama en la foto). Los staffers son lo contrario al arquetipo de asesor que tenemos en España: trabajan casi de sol a sol y cobran muy poco. Les paga el gobierno federal y no suelen aguantar en ese puesto más de tres años. La razón por la que muchos lo solicitan es porque es el trampolín perfecto para dar el salto a la empresa privada, los lobbies, grupos de interés, etc. Nos contó que sólo un 9 % de la población aprueba al Congreso y que los políticos dedican de un 60 a un 70 % de su tiempo en conseguir financiación para su próxima campaña. Para lograrlo se pasan tres o cuatro horas hablando por teléfono, pero, eso sí, un teléfono ajeno al Congreso, ya que llamar con fines electorales desde la institución es ilegal. Más curiosidades, una simpática y la otra preocupante: en el Congreso existe incluso un caucus de la bicicleta (al cual pertenece Mike Honda), y el presupuesto militar de EE.UU es mayor que el de los diecisiete países que le siguen juntos.

De un lado del Congreso, pasamos al otro y nos reunimos con la responsable jurídica y la jefa de prensa del senador de Vermont Patrick Leahy (caricaturizado a la izquierda), quien es el segundo senador con más experiencia de la cámara, 37 años a sus espaldas. Esto es extraño en EE.UU. y se explica por las características del estado al que representa: pequeño con escasa población y una política muy próxima. Lo más interesante de esta reunión fue el relato de la crisis de comunicación que padecieron cuando, intentando promover las leyes antipiratería como las conocidas PIPA y SOPA (ésta en la Casa de Representantes), todo el lobby de Internet se les echó encima (Wikipedia, Google, Facebook, Twitter, Craigslist…). Intentaron explicarse pero, obviamente, las herramientas con las que pretendían difundir su mensaje se volvieron en su contra. Una de las ponentes pronunció una frase que me pareció interesante: “la política no es tanto decir lo bueno que es algo, sino convencer al otro de por qué le beneficia”, algo que, visto lo visto, no consiguieron con los internautas ni el lobby de Internet.