domingo, 5 de diciembre de 2010

Noruega, entre aguas y montañas

No sé por qué, pero al llegar a Noruega me esperaba encontrar un tren de alta o altísima velocidad que me llevara de Oslo a Bergen, mi destino principal, en un santiamén, sin embargo, y pese a que el tren contaba con todas las comodidades occidentales, el trayecto nos costó más de seis horas. La razón la tuve presente durante todo el viaje al otro lado de la ventanilla: unos paisajes naturales de ensueño. La población noruega sabe que su tesoro más preciado (aparte del petróleo) es la naturaleza, a la que han sabido respetar y de la que sacan beneficio con el turismo medioambiental que tanta falta hace que se extienda. El tren serpenteaba entre lagos impolutos, montañas abruptas, valles escarpados y, como no, fiordos. Todo ello siempre iluminado por el sol noruego, que en verano parece que se anima y duerme sólo una hora al día, de 3 a 4 de la madrugada (que no noche).Con esta claridad continua era previsible vernos pescando en un fiordo hasta la una, acabar fiestas con un sol de justicia por todo lo alto, dormir hasta las tres del mediodía y comer a las siete de la tarde… Debe de ser aún más impactante –para nosotros- vivir la estación opuesta en oscuridad y frío, mucho frío.
En nuestro caso, el tiempo, aunque lluvioso (Bergen es la ciudad con más precipitaciones de Noruega) nos permitió disfrutar de los paisajes de la ciudad pesquera por excelencia, así como de los fiordos cercanos por los que navegamos entre montañas. Sorprendía ver alguna que otra casa instalada como refugio allá donde ni te podías imaginar cómo habrán podido transportar los materiales para construirla. Por lo oído, y con respecto a este tema, al parecer el gobierno noruego subvenciona a los ciudadanos que mantienen su vivienda en “el campo” y les aseguran que todas sus necesidades estarán cubiertas.
Es admirable el nivel de bienestar de estos países nórdicos a los que siempre ponemos como ejemplo. También es cierto que su presión fiscal es mucho mayor, la vida es cara, que tienen el gran recurso natural del petróleo y que son sólo cuatro millones de habitantes. No obstante, todo esto no quita para que trabajemos por intentar instaurar una socialdemocracia parecida. Personalmente lo preferiría, aunque hay que ser realistas y contextualizar cada situación y cada objetivo. Su alto nivel de vida ahoga a los erasmus españoles a los que visitamos, pero les toca un premio gordo si encuentran un trabajo, que siendo el menor remunerado seguro que supera los mil euros. De hecho, encontramos por allí mucho español trabajando en el famoso Fish Market de Bergen: cuatro o cinco meses de cortar filetes de ballena o salmón y el resto del año para dispendios.
Bergen es una ciudad marinera, sí, entrada de cruceros que buscan fiordos, pero también con su gusto por la montaña. Como Roma, fue asentada sobre siete colinas y la ciudad se extiende a sus anchas sobre éstas. De hecho, un día al año sus gentes se entretienen subiendo a las siete cumbres en un maratón de montañismo que practican en familia, tal es su afición por la naturaleza y aprovechar el buen tiempo -cuando lo tienen-.
De Oslo no puedo decir mucho más que las primeras impresiones que puede dar el centro de una capital de estado, con su pompa y su realeza, y su gusto por el arte y lo innovador mezclado con siglos de historia. Dejemos que las imágenes ilustren, mientras suena la música del compositor noruego Edvard Grieg (seguro que conocéis su música), quien se preparó una caseta para componer con vistas a un fiordo en Bergen donde también quiso ser enterrado. El lugar no podría ser mejor.




Bergen desde lo alto del Floyen, una de sus siete colinas. Es impresionante cómo el agua se enlaza con la tierra

El Bryggen, antiguas viviendas de comerciantes hechas de madera. Consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO


Impresionante cascada en medio de una ruta turística. Me sorprendió que nos ofrecieran una "actuación sorpresa" de una especie de elfa que aparecía y desaparecía por la colina que queda a la derecha. Esa clase de espectáculo tan disneylándtico y con tanta megafonía no me lo esperaba por su parte...

Aldeas en medio de alguna parte

Navegando por los fiordos de Aurlandsfjorden y Naeroyfjorden

ÍdemIglesia Vikinga de Bergen

Estado del Bienestar, pero no el paraíso terrenal. También tienen sus problemas

2 comentarios:

Julia dijo...

Me ha encantado y me ha hecho recordar la ciudad que fue "mi ciudad" durante un año. Un beso!

moledo dijo...

Gracias, Julia, por acogernos y hacer de guía por aquel gran país.
Un beso!