lunes, 6 de diciembre de 2010

Maquis. De la memoria y el miedo

Abro el libro por quinta página y me encuentro con lo más personal de sus páginas, la dedicatoria de quien me lo regaló. La releo y redescubro el percance que sufrió cuando el agua penetró a través de su celulosa un desafortunado día. Un borrón del mismo verde que la tinta con la que se escribieron estas palabras impide saber quién me regaló este libro y con qué motivo. Obviamente yo lo sé porque me acuerdo. Sé que la "F..." que se adivina pertenece a feliz y el “…ump…” a cumpleaños, pero lo que es completamente ilegible son las tres palabras finales, las dos más sentidas y la firma. ¿Y si algún día mis recuerdos se tergiversan con el tiempo y acabo atribuyendo este regalo a otra persona o, peor incluso, se me olvida quién fue?
La memoria es caprichosa, tan pronto nos protege de los recuerdos desafortunados, como nos amarga o alegra la existencia con sus continuas reminiscencias. Y no sólo es caprichosa, también es inexacta e incompleta. Recordamos pequeñas escenas de nuestras vidas, que encadenamos sin importarnos tiempo ni espacio. De ahí que cuando hablamos de memoria colectiva es aún más complejo si cabe estructurar un relato para todos.
Alfons Cervera, en su novela Maquis, ha plasmado en papel y con emotiva prosa la memoria de su tierra (comarca de Los Serranos) sobre una época gobernada por el miedo: la posguerra civil española, en la que la crueldad y el odio de los vencedores, y la rabia y desesperación de los vencidos, les llevó a estos últimos a trasladar la contienda a los montes y a las estratagemas. En un pueblo pequeño como los Yesares el miedo era cosa de todos, aunque más de unos que de otros. Si a la memoria colectiva sumamos el miedo de quien recuerda tendremos un mosaico al que deberemos mirar en perspectiva para comprender.
Esta es la gran magia de Maquis, el autor ha sabido reflejar cómo es la memoria colectiva, con su subjetividad, sus miedos, su complejidad, su ilinealidad etc. El lector encontrará que anda perdido al principio, los personajes se mezclan, se confunden, uno no sabe de quién habla quién, pero poco a poco del mosaico va apareciendo una estampa gris, violenta y triste, en la que era bien difícil ser feliz. Una época que no debemos olvidar, por muy difícil que nos resulte recordar, porque quizá el tiempo nos tergiverse la memoria o, incluso peor, olvidamos quién sufrió qué a manos de quién, y jamás se haga justicia, aunque sea moral.
Además, “al final no nos queda más que la memoria… y debemos cuidarla”.

Maquis es la segunda novela de una trilogía formada por El color del crepúsculo y La noche inmóvil sobre la guerra y posguerra española en la comarca natal del escritor valenciano

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