miércoles, 25 de agosto de 2010

La metamorfosis. ...

Muchas son las interpretaciones que ha suscitado La metamorfosis de Franz Kafka, y ninguna ha ido considerada más válida que otra. Compartiendo aquí la sabiduría de una de mis mejores amigas, Yasmina Yousfi, a la cual quiero tanto como admiro, una de las tesis sobre el significado de la obra más nombrada de Kafka es, precisamente, que no existe ninguna intención por parte del autor.
En el relato, Gregorio Samsa se convierte en un insecto gigante que, sin especificarlo, todos representamos como una cucaracha. Gregorio es vendedor ambulante y el sustento económico de sus padres y su hermana. Durante la mañana de su mutación, Gregorio se preocupa más por superar el trance de levantarse de la cama e irse corriendo a trabajar que por la transformación que está sufriendo su cuerpo, de aquí que, al menos al principio, pensara que el autor se iba a centrar en la “alienación” del trabajador o similares. Sin embargo, el desarrollo de la obra deja a un lado esta rama y se centra en las relaciones de dependencia, de hastío, de preocupación por el futuro y de alivio cuando todo acaba. En tan sólo dos habitaciones el transcurso de la historia nos deja al final con un sabor agridulce que va de la lástima al descanso.
Libro genial, sin duda, puesto que despierta sensaciones y emociones. ¿El significado? No siempre tiene que haber una explicación para todo, y mucho menos para el arte.

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