jueves, 26 de agosto de 2010

Rebelión en la granja. Decirle a la gente lo que no quiere oír

En la edición que leí, o mejor dicho, escuché de Rebelión en la granja de George Orwell se incluía un prólogo que no solía publicarse en anteriores ediciones. Se titulaba "Sobre la libertad de prensa" y, tal y como argumentaba el prologuista que prologaba el prólogo (!), bien se hizo en no incluirlo pues su estilo e intención chocaban frontalmente con el carácter sencillo y didáctico de la fábula que tan duramente criticaba el régimen dictatorial soviético en tiempos de Stalin. En el prólogo no editado, Orwell defendía su derecho a publicar esta obra, la cual sufrió el rechazo de varios editores y de la propia sociedad británica en tiempos de la II Guerra Mundial ya que, por aquel entonces, y pese a que el sistema político de Rusia distaba mucho del de Inglaterra, Stalin era un "aliado" contra el nazismo alemán. Orwell, en su prólogo y a modo de columna de opinión, arguía que "si libertad significa algo será, sobre todo, el derecho de decirle a la gente aquello que no quiere oír", lo cual nos lleva, como todas las grandes reflexiones, a trasladarla a nuestros días, en los que tan críticamente se ataca al régimen cubano y tan someramente al chino y a otros regímenes dictatoriales "amigos".
En la fábula se cuenta la historia de la revolución bolchevique, así como su degeneración y barbaries, a través del paralelismo con una granja controlada al principio por un granjero cruel (el zar) contra el que los animales se sublevan, inspirados por un cerdo mayor (Lenin). Los cerdos son los principales artífices de la revuelta, y de entre ellos destacan dos, Snowball y Napoleón. Asimismo, otros animales tienen sus equivalentes en la historia rusa: el caballo, infatigable trabajador por el régimen, quien representa al proletariado; el burro, el más intelectual de todos que permanece callado a todo lo que acontece; las ovejas, que con sus balidos acríticos representarían a la población más manejable por el régimen; los perros, violentos defensores del poder a modo de policía, o el cuervo, distribuidor del opio del pueblo con sus charlas sobre un supuesto cielo de animales con montañas de terrones de azúcar y que al principio es desterrado de Granja Animal y al final bienvenido de nuevo.
En la obra se relata cómo Napoleón (Stalin) trama su ascenso al poder y la destrucción de Snowball (Trotsky), transformando su régimen, mediante la manipulación de los animales y hasta de su propia historia, convirtiéndose así en un dictador sangriento y megalómano que acaba por no poder distinguirse de aquel al que con tanta ilusión y esperanzas los animales vencieron en su búsqueda de una granja mejor.
Simplemente genial.
La manipulación en tiempos de Stalin (¡y sin Photoshop!). Arriba foto con Trostky, abajo la "oficial" que publicó el régimen stalinista

miércoles, 25 de agosto de 2010

La metamorfosis. ...

Muchas son las interpretaciones que ha suscitado La metamorfosis de Franz Kafka, y ninguna ha ido considerada más válida que otra. Compartiendo aquí la sabiduría de una de mis mejores amigas, Yasmina Yousfi, a la cual quiero tanto como admiro, una de las tesis sobre el significado de la obra más nombrada de Kafka es, precisamente, que no existe ninguna intención por parte del autor.
En el relato, Gregorio Samsa se convierte en un insecto gigante que, sin especificarlo, todos representamos como una cucaracha. Gregorio es vendedor ambulante y el sustento económico de sus padres y su hermana. Durante la mañana de su mutación, Gregorio se preocupa más por superar el trance de levantarse de la cama e irse corriendo a trabajar que por la transformación que está sufriendo su cuerpo, de aquí que, al menos al principio, pensara que el autor se iba a centrar en la “alienación” del trabajador o similares. Sin embargo, el desarrollo de la obra deja a un lado esta rama y se centra en las relaciones de dependencia, de hastío, de preocupación por el futuro y de alivio cuando todo acaba. En tan sólo dos habitaciones el transcurso de la historia nos deja al final con un sabor agridulce que va de la lástima al descanso.
Libro genial, sin duda, puesto que despierta sensaciones y emociones. ¿El significado? No siempre tiene que haber una explicación para todo, y mucho menos para el arte.