sábado, 3 de abril de 2010

La Cuba que se reinventa sin cambiar

Parece un título algo contradictorio, pero cierto. Hace ya más de un mes (siento tanto retraso), cumplí uno de mis sueños: viajar a Cuba antes de que cambie a mejor o a peor. El país que me encontré fue más o menos el que me esperaba. Alegre, ansioso de vivir, relajado y culto. Mi viaje también fue como el que siempre había imaginado: mochilero, de casa en casa, de ciudad en ciudad y en contacto con los cubanos.
Salimos de Canadá en un vuelo fletado para alimentar a los más de cincuenta hoteles resort de Varadero. Canadá es el país que más turistas envía a la isla y, por supuesto, la mayoría de ellos ansían el buen tiempo, las playas y las fiestas. No les echo en cara el “perderse” la Cuba real, pues todo el mundo necesita desinhibirse de cuando en cuando en un ambiente completamente diferente al rutinario, aunque llegué a encontrarme a quien había ido más de cinco veces la isla y nunca había visitado (ni con la excursión que siempre ofrecen) La Habana. Pienso que esto es una pena, porque lo más auténtico de Cuba son los cubanos.
Sobre los habitantes de la isla diré que me encontré de tres clases: los que te ven como un fajo de billetes andante, y te dicen, y te ofrecen, y te venden, y te insisten, y te vuelven a insistir; los que están hartos de los turistas, normalmente en tiendas y lugares para cubanos donde no se esperan extranjeros, estos cubanos te contestan con monosílabos o te miran con cara de terminar con esto cuanto antes, y por último el grupo mayoritario (afortunadamente), el que sólo quiere vivir su vida lo más feliz posible: amables, considerados y contemplativos. Tal y como una de nuestras anfitrionas cubanas lo definió: “el cubano vive tranquilo, si tiene dinero se lo gasta, y si no, pues no se lo gasta. No se piensa en el futuro: sólo en el presente”, y añadió que eso de los planes de pensiones y demás en la isla suena a chiste.
Cuando el cubano decide trabajar lo hace, y para ello emplea su intelecto y su originalidad, de ahí que haya quien se gane la vida con oficios de lo más pintorescos. Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y yo añadiría que Cuba es su capital.
Otra de sus características como pueblo es que se ayudan mutuamente: “un amigo de un amigo me ha dicho que estaban buscando un chófer…”, “les llevaré al lago donde conozco un balsero que les puede hacer un buen precio…”, “¿la casa donde estuvieron les gustó? Déme su teléfono que voy a recomendarle la mía a esa señora…”. Y así, si encuentras a alguien de confianza (lo cual es fácil) sabes que te recomendará a su gente de confianza.
Los turistas somos la principal fuente de ingresos de la isla, y eso no hay que olvidarlo al estar allí. El gobierno cubano tuvo una gran idea al legalizar las casas-hostal, pero lo que se desconoce es que la póliza que han de pagar los cubanos que ofrecen su casa es de 200 dólares al mes por habitación (normalmente son dos), de ahí que los precios no sean tan baratos como se pudiera esperar. Lo curioso es que la ley excluye al hotelero Varadero de esta ventaja, ¿por qué será?
A la isla le falta de todo, alimentos, medicamentos… pero, según ellos, su problema es económico, no político. Hablé con un cubano en Varadero que me contó que lo que necesita el gobierno es reformar algunas cosas y deshacerse de las minucias, sin dejar de ser socialistas por ello. El hombre me explicó que el gobierno controla hasta las barberías, lo cual es un gasto de dinero y personal innecesario. “Que se ocupen de lo importante”, decía, y Cuba ha demostrado que en lo social ha sabido ofrecer todo lo que ha podido: educación obligatoria y gratuita (incluida la universidad), sanidad garantizada, vivienda garantizada y trabajo garantizado. Cuando le saqué el tema de la libertad de expresión ya no supo qué contestar, aunque sí que aseguraba que la mayoría de cubanos (y él) siguen apoyando lo que se consiguió con la Revolución, y por eso nadie rechista a los Castro, si bien es cierto que se espera que Raúl, cuando esté solo de verdad, lleve a cabo esas reformas que reclaman los cubanos. Se enorgullecía el hombre de que Cuba es más democrática que muchos estados que dicen serlo, pues el parlamento se forma desde cada distrito de cada barrio de cada ciudad, y no a través de campañas pagadas (y a escondidas) por grandes empresas que luego pedirán algo a cambio. La gente propone a sus representantes, y todos tienen derecho a poder presentarse. Argüía que en Cuba los diputados no son ricos, a diferencia de lo que ocurre en otros países. Sí que admitió que es discutible que el gobierno pueda modificar una ley a su antojo (como ocurrió, por ejemplo, con la de legalización de las casas-hostal, en la que el gobierno excluyó a Varadero).
He contado un poco de aquella grata y enriquecedora conversación porque entendí que, a gran escala, Cuba sólo sobrevivirá tal y como es si sigue el ingenio de sus habitantes y se reinventa sin cambiar, como hacen los cubanos para ganarse la vida. No obstante, tal y como es ahora, también debe cambiar en varios aspectos, pues la libertad de expresión es tan importante como el poder comer, trabajar, estudiar o recibir asistencia médica. Se necesita, además, un gobierno responsable, y errores como el que se cometió con Orlando Zapata son completamente inadmisibles.
Aparte de todo esto, la belleza de la isla la intentaré transmitir (como pueda) mediante las imágenes que tomé.


En Trinidad, precioso pueblo cubano. La gente se sienta y contempla

En Trinidad

En el mar Caribe
(sí, ese soy yo, a veces mi cámara hace locuras como sacarme bien)

Las cataratas de El Nicho (éstas son las pequeñas)

Plaza Mayor de Cienfuegos

El Templete, donde se fundó la ciudad de La Habana

La Bahía desde la casa donde nos alojábamos

La Plaza de la Revolución
(Che: "Hasta la victoria siempre", Camilo Cienfuegos: "Vas bien Fidel")

Monumento de banderas, para dejarle bien claro a los imperialistas quién manda en la isla

Por doquier

El malecón de La Habana, al fondo, el Fuerte Morro-Cabaña

7 comentarios:

EL QUEJICA dijo...

Comparto contigo esa admiración a Cuba y los cubanos. Su forma de entender la vida, su forma de vivir...No es de extrañar la gran cantidad de gente centenaria que vive en la Isla.
También yo tengo ese miedo del qué ocurrirá cuando los Castro desaparezcan: ¿Montará el imperialismo yanqui un Burriking en la plaza de la Revolución? ¿Los cigarros puros dejarán de tener esos nombres de rancio abolengo como Montecristo, Romeo y Julieta, Trinidad para pasar a llamarse Winston, Oklahoma...? En fin, veremos qué pasa.
Lo que ya no comparto son esas ideas tan idilicas y democraticas de tu interlocutor:¿Democracía? ¿Igualdad? ¿Socialismo puro?. Yo, como tú sabes, también estube en Cuba y también conocí a un cubano. Sus afirmaciones: "A Fidel le llamamos Esteban, por lo de Este-ban-dido", "En cualquier esquina hay un chivato del gobierno, no puedes hablar", "Sólo viven bien los afines al régimen" o "En Cuba hay cinco millones de ciudadanos y seis millones de policías". Por lo que veo de tu conversación con el cubano tuviste la mala suerte de hablar con un funcionario , policia o estómago agrdecido.
¡No es la isla de los hombres felices!

moledo dijo...

Pues la verdad es que era el propietario de una casa-hostal ilegal de Varadero, o sea que precisametne el gobierno le había dificultado las cosas y, es más, estaba en peligro de perderlo todo. El hombre sí apoyaba la revolución, pero como he contado también esperaba las reformas y era crítico con algunas cosas, aunque su tesis era que Cuba tiene un problema económico y no político. Creo que se equivoca porque una cosa lleva a la otra y en Cuba, al revés que en el mundo, la que manda es la política. En nuestros países capitalistas, no nos engañemos, la que manda es la economía.
Sobre los chivatos, la verdad es que me encontré un cartel en un cuartelillo de policía que ponía "la vigilancia revolucionaria es cosa de todos". La verdad es que daba miedo leerlo y pensarlo.
Creo que esas reformas -incluyendo la libertad de expresión- son necesarias, pero no me gustaría que Cuba se convirtiera en Miami.

María del Carmen dijo...

Te felicito, por la objetividad de la nota sobre Cuba, ya que cuando viaja gente conocida, pone mucho de sus idealismos en los mismos. Soy de Mar del Plata, Argentina y encontré tu blog, buscando al mío en el Google.
Además tengo otro, sobre cáncer de mama, espero me visites y dejes tu parecer. Muchas Gracias!

moledo dijo...

Hola, María del Carmen:
¡Qué casualidad! Es bueno que haya ojos avizores en diferentes partes. Gracias por tus palabras. Tu país me lleva llamando desde hace años, vuestra música, vuestro cine, vuestra comida, vuestros paisajes... Ojalá vaya pronto.
Nos oteamos. Un saludo

María del Carmen dijo...

No podemos distraernos, el ojo avizor, siempre atento, aquí y allí. Te saludo y espero que vengas a mi tierra y podamos compartir nuestras vivencias. Me gustó tu expresión "oteamos" aquí decimos, "oteando el horizonte" y si se te dá, de conocerlo, sabrás cuán grande es éste. Un abrazo!

Arturo Mercado Oróstica dijo...

Acabo de llegar de cuba y tus comentarios se ajustan plenamente a lo que viví y presencié..... me quedo con la fortuna de haber conocido a la Cuba antes del cambio que irremediablemente se viene.
AMercado

moledo dijo...

Gracias, Arturo! Yo ya me muero por volver... Un saludo!