jueves, 28 de enero de 2010

Homenaje a CouchSurfing

Mi viaje a Montréal fue, además, un descubrimiento gratificante, pues me cercioré (otra vez y nunca me cansaré) de que en el mundo hay mucha gente buena, abierta, generosa y dispuesta a compartir sus diferencias y experiencias.
Los tiempos que corren nos inspiran a (en)cerrarnos en nosotros mismos y sólo dejar pasar a ciertas personas que han de superar un exhaustivo filtro de confianza y requisitos que cada uno marca a su antojo. “Tú serás mi amigo si…”, “tú no puedes ni intentar serlo porque…”. Así, lamentablemente, parece que funcionan las cosas. Pero siempre hay quienes van a contracorriente y hacen esas cosas que a muchos ni se les pasaría por la cabeza intentar.
Existe una red social llamada CouchSurfing, en la que la gente ofrece su casa o su compañía para ayudar a otra gente a viajar de una forma más real y barata. Por todo el mundo hay couchsurfers que están dispuestos a hospedar gente en sus casas sin recibir nada a cambio; aconsejarles, acompañarles a esos sitios que no salen en las guías, a ofrecerles su cocina y su baño… ¡a gente desconocida! ¿No es maravilloso? Como dijo una amiga “es la idea más hippie nunca vista en la Red”.
El chaval que nos alojó en Montréal tenía un piso pequeño (quizá unos 40 o 50 metros cuadrados), eran tres en la casa y nos alojó a cinco personas más: dos en un sofá cama en la cocina y tres en el salón. Nos dio sus llaves y nos recomendó y ayudó a encontrar algunos sitios. No pudo acompañarnos porque estaba de exámenes, pero cuando los terminó montó una fiesta en su casa a la que, como amigos de toda la vida, estábamos invitados. El perfil de esta persona muestra que ha alojado a más de 177 personas provenientes de todas partes del globo, y que incluso una vez le dejó las llaves de su piso a un huésped mientras él estaba también de viaje. Él había visitado un buen número de países, muy diversos entre sí, en los que él era el huésped en los hogares de gente generosa. Hoy por ti, mañana por mi.
Por supuesto, también hay gente (la mínima según la mayoría) que se aprovecha egoístamente de esta idea y o no ofrecen su casa, ni ayudan a nadie, o lo hacen a mala gana, o viajan y no son respetuosos con quien les acoge. Como digo, son los menos. Los más son aquellos que disfrutan viajando, compartiendo y aprendiendo de otros. En inglés tienen un adjetivo que los define perfectamente: open minded, una cualidad que hace muchísima falta en el mundo.
Si os gusta viajar a ras de suelo y/o conocer gente, por favor, apuntaos, a diferencia de otras redes sociales, en ésta sólo nos beneficiamos nosotros.
www.chouchsurfing.org

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