martes, 24 de noviembre de 2009

Malalai Joya, la mujer más valiente de Afganistán

Hace unos días tuve el placer, orgullo y honor de asistir a un encuentro entre estudiantes de York University y Malalai Joya, cuya admirable historia acaba de ser preservada negro sobre blanco. Con poco más de treinta años, Malalai Joya ya merece todo (y más) reconocimiento que le podamos dar los que creemos en los derechos humanos. Apodada como la mujer más valiente de Afganistán, Joya ha tenido una vida en pro de su país y de las mujeres.
Tras pasar los primeros años de su infancia en campos de refugiados de Irán y Pakistán, la familia de Joya vuelve a Afganistán en pleno régimen talibán. Años después, Malalai Joya forma escuelas clandestinas para niñas escondiendo los libros debajo del burka. Se convierte en la directora de una ONG defensora de los derechos de las mujeres. Tras el 11-S y la invasión de Afganistán que acabó con los talibán, fue elegida en las elecciones constituyentes de 2003 y diputada en 2005. En 2007 fue expulsada del parlamento por insultar a otros “políticos” afganos, y es que desde que comenzó a hacer oír su voz, Malalai Joya no ha cesado de denunciar que aquellos que pusieron el país en una situación ruinosa, lo siguen haciendo impunemente y tienen asegurado su escaño. Sus críticas van dirigidas a los señores de la guerra y a los traficantes de droga que, efectivamente, ahora son parlamentarios. Por no callar, por no ceder, ni retractarse, Malalai Joya ha sufrico cinco intentos de asesinato, por lo que ahora va siempre acompañada de escolta. Noam Chosmky y muchos otros han propuesto su nombre para (un verdadero) Nobel de la Paz.
La reunión la iniciaron una representante de los estudiantes y el director de una organización que reclama la retirada de tropas canadienses de Afganistán. Se comentó que Canadá ha “invertido” más de 490 miles de millones de dólares en la guerra, lo cual irrita bastante a los estudiantes que sufren unas tasas universitarias altísimas. También hablaron de la razón expuesta por Stephen Harper de intervenir en Afganistán para defender los derechos de las mujeres. ¿Por qué tras el 11-S? ¿Por qué no antes? Se adujo que la situación en lugar de mejorar va a peor y yo me acordé del dato que siempre que puede inserta Ramón Lobo en sus reportajes: de 65.000 millones de dólares que ha costado la acción militar en Afganistán, sólo un 13% ha ido a beneficiar a los afganos.
Por fin llegó el turno de Malalai Joya. Con tono seguro y voz acelerada por la excitación que le fue creciendo de adentro, Joya confirmó que la situación de las mujeres en lugar de mejorar, va cada día a peor. Violadores que sacan la billetera y siguen con su vida y con sus crímenes, mujeres asesinadas por las que nadie se preocupa, una ley aprobada por un supuesto parlamento democrático que permiten a un marido denunciar y sancionar a su mujer por no satisfacerle sexualmente. Denunció con fervor que Obama no ha supuesto ninguna diferencia con respecto a Bush para su país, pues llega incluso a dar dinero a aquellos que deponen las armas pero ya tienen las manos manchadas de sangre sin haber sido juzgados.
El motivo central de su charla fue la denuncia que le ha puesto en peligro tantas veces, la impunidad de los que han destruído y siguen destruyendo su país, ahora convertidos en parlamentarios. Contó con sorna que una vez calificó al parlamento de zoo y a los parlamentarios de animales, por lo que recibió muchos mensajes pidiéndole que se disculpara con los animales a lo que ella obviamente accedió.
Con este panorama político y la dramática situación de las mujeres afganas, las cuales “no tienen derechos humanos porque no tienen ni siquiera una vida humana”, reiteró una y otra vez que Canada “must stop wrongdoing”, que la ocupación no es la solución, que está siendo el problema, que cada día es peor y que la única forma que tiene un país de ayudar a otro pueblo es invirtiendo en educación. Como tantas otras veces, reclamó la retirada de las tropas y acabó su intervención con un frase que le dijo su padre un día y toma un radical sentido para ella y su pueblo ahora: “ser palestino en tu propio país”.
Aquí os dejo con un vídeo-resumen de la charla. Si os interesa también podéis ver toda la conferencia.



Preguntada una vez sobre la constante amenaza de asesinato, Joya contestó que ellos podrán cortar una flor, pero no podrán parar la llegada de la primavera. Ésta es su página web, donde difunden su mensaje y recaudan fondos para protegerla.

Reléase este artículo cambiando Canadá por España.

3 comentarios:

apuesta deportiva online dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Nico dijo...

Veo que sigues tan agudo. Éste es uno de esos momentos --pocos-- en que me alegro de ser profesor.

moledo dijo...

Y yo siempre me he alegrado de tener (en general) a los profesores que tuve. Sois parte de lo que somos. Gracias por tu comentario. Seguimos en contacto.