lunes, 26 de octubre de 2009

Vivir Nueva York

¿Qué se puede decir de Nueva York? Todo y nada. Todo porque lo merece. Nada porque se sabe, se supone, se imagina. Nueva York es la ciudad a la que todos miran, la gran metrópolis, la capital mundial de la modernidad global y el reflejo de unos pretendidos valores de libertad y multiculturalidad que aún perviven en la urbe. Visitarla es intuirla, no disfrutarla del todo. Vivir Nueva York es levantarse para trabajar y encontrar que algún artista ha colocado una camiseta gigante colgando de dos edificios o que un músico ha cargado su arpa hasta el metro para expresarse entre chirridos de frenos.
Nueva York es una ciudad para el arte y viceversa. Tanto el MET, como el MoMA son puertos indispensables en los que atracar, y como la propia ciudad, imposibles de abarcar y recrearse plenamente en ellos sólo por unas horas. Desde El baño de Sorolla hasta la Marilyn de Warhol, desde el arte egipcio hasta las flores de Van Gogh. Indispensables ambos.
La ciudad heterogénea se divide en barrios pobres y ricos, turísticos y residenciales, de tal nacionalidad o de tal otra y al final Manhattan sólo puede crecer para arriba. La supuesta belleza de Times Square radica en la gran afluencia de gente, luz y color, proporcionados por una ingente cantidad de anuncios publicitarios que cuelgan de todos los edificios. ¿Puede el capitalismo ser bello?
Por su parte, Central Park busca su belleza a la antigua usanza y la ciudad desde la Estatua de la Libertad parece una maqueta. En la isla Ellis, cerca de esta mujer desencadenada (más pequeña que en sus películas), se presenta ante el turista un interactivo museo de la inmigración, donde pude encontrar, por cierto, los supuestos antepasados míos que emigraron rondando 1920. Dicho museo presenta una visión muy positiva de la inmigración que vino a hacer de los Estados Unidos el país de las oportunidades para muchas familias. Lástima que hoy día ese sueño estadounidense descanse sólo en esa diminuta isla, por donde a principios de siglo XX se dejó entrar a más de 10 millones de personas. Hoy cruzas la frontera como un criminal, contestando preguntas absurdas y consintiendo miradas y actitudes de desprecio. Por cierto que en este museo de la inmigración había una instalación muy curiosa: buscabas un país y podías ver cuántos “compatriotas” hay actualmente en cada estado y en todo el país. Yo, evidentemente, lo hice, mi amiga surcoreana también, pero mi amiga francesa, después de haber buscado Francia, intentó encontrar el país del que procede su familia, Angola, y se encontró solamente con la opción “africanos” y “afro-americanos”. Nos indignamos y al poco descubrimos que en la lista sí estaba “Basque Country” (!).
Sin duda, visitar Nueva York es algo que por suerte empequeñece a las personas y las hace mirar con respeto (o no juzgar tanto) al otro. Es una ciudad que no se puede resumir en una entrada de blog, ni puede ser disfrutada en sólo cuatro días turísticos. Aún así, el mero hecho de intuirla ya vale la pena. It’s up to you, la ciudad te seguirá esperando despierta.

Manhattan


Little Italy

Naciones ¿Unidas?

Strewberry Fields Forever (Imagine), Central Park

El puente de Broocklyn

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Alejandro:
He estado fuera de España, en mi país, y mi sorpresa ha sido enorme al conocer que estas en New York.
Al ver la foto de Strawberry me viene a mi meoria:

Imagínate

Imagina que no existe el Cielo
es fácil si lo intentas
sin el Infierno debajo nuestro
arriba nuestro, solo el cielo
Imagina a toda la gente
viviendo el hoy...
Imagina que no hay países
no es difícil de hacer
nadie por quien matar o morir
ni tampoco religión
imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz...

Puedes decir que soy una soñadora
pero no soy la única
espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo vivirá como uno

Imagina que no hay posesiones
quisiera saber si puedes
sin necesidad de gula o hambre
una hermandad de hombres
imagínate a toda la gente
compartiendo el mundo

Puedes decir que soy una soñadora
pero no soy la única
espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo vivirá como uno


Un beso

Dunia

moledo dijo...

Vaya, Dunia, ya pensaba que te habías olvidado de mí. ¡Gracias por volver por estos lares!
En realidad estoy estudiando en Toronto, pero tuvimos una semana de vacaciones y Nueva York bien merece soportar la frontera y diez horas en bus. Un beso.
PD. A veces pienso que la gente cansa esa canción sin saber qué dice. Ojalá lo supieran y ojalá se cumpliera.

Anónimo dijo...

Chico, me cambiaría por tí encantado, sobre todo en los viajes, jeje. Te tengo mucha, pero que mucha envidia sana. Enhorabuena por el artículo, y poner de relieve que aunque de forma sutil, desgraciadamente persisten los conflictos raciales. De todas formas no sorprende demasiado.
En fin, saludos desde la república independiente de Alzira, que no es New york, pero tenim el monastir de la Murta i l'hermita de San Salvador.
PDTA: Echo de menos una velada contigo, jeje

moledo dijo...

Gràcies, amic. La veritat jo també trobe a faltar charraes i confidències en un banc d'un especific chalet prop d'Alzira... Però tornaran, segur. Gràcies per escriure. Salut!