martes, 6 de octubre de 2009

La noche blanca de Toronto

Salimos a las 8:30 de la noche y regresamos a las 11 de la mañana. El sábado cambió las cervezas por los museos y el arte urbano. En Toronto la Nuit Blanche es un acontecimiento muy esperado (los cientos de patrocinadores que tiene dan fe de ello), la gente sale a caminar con su mapa del evento, aunque a veces la propia casualidad te conduce hasta algo inesperado que te llega más hondo que lo que leíste y te pareció interesante.
El arte contemporáneo es algo que siempre provoca discusión. Según la obra en cuestión a uno le parece una tomadura de pelo y a otro una reflexión interesante. ¿Un grupo de personas bailando arrítmicamente durante "sólo" doce horas es arte? ¿Los graffitis son artes? ¿Llenar el cielo de pompas de jabón? ¿Hacer muñecos con la basura en medio de las vías del tranvía? Todo es discutible, pero ahí radica la gracia de lo contemporáneo, en el debate y en la decisión interior si para ti eso es arte o no lo es.
Personalmente me fascinó una galería independiente en la que autores contemporáneos colgaban sus cuadros y fotografías, instalaciones (un iglú de televisores) y performances, mientras un dj pinchaba su música para que los espontáneos y los preparados bailaran breakdance en el segundo piso de la galería, envuelto por murales y graffitis impresionantes.
También me encantó el poder asistir a una de las actividades que siempre tengo pendientes en mi propia ciudad y me pesa el admitirlo: cine mudo con pianista en directo. Simplemente fabuloso. Reí como un niño chico con los orígenes del cine, en los que los personajes aparecían y desaparecían "por arte de magia".
Aquí os dejo con algunas fotos de la mágica noche en cuestión.

Lluvia de pompas de jabón

Uno de los murales de la galería independiente

El iglú de televisores

Arte en las alturas

La Noche Blanca de Toronto

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