miércoles, 8 de julio de 2009

"Cometas en el cielo". Recuerdo de lo que fue Afganistán

Hace tiempo que tengo leído Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini, una novela de las que venden mucho y acaban en el cine. Lo cierto es que comenzó gustándome mucho, pues la historia está muy bien hilada y la contextualización del Afganistán más bello y puro, es decir, el de antes, está muy bien mostrada. Tras un atracón de quince capítulos el libro, el comienzo brillante y extraordinario da paso a un nudo algo previsible y a un desenlace aún más predecible en algunos puntos y con un sentimentalismo que, a mí por lo menos, me acabó cargando un poco. El sentimentalismo al que me refiero se concibe al darle una vuelta de tuerca más a la tragedia que envuelve la trama. No obstante, la novela me agradó y es de elogiar, pues es la primera obra de Hosseini, tal vez porque las novelas con tintes autobiográficos son las más creíbles (el autor pasó su infancia en Kabul).

La historia cuenta la profunda amistad entre un niño pastún (la etnia que manda en el país) y otro hazara (la que obedece) que se ve truncada por un hecho trágico avivado por el egoísmo y la cobardía del primero, el protagonista de la historia, que le marcará de por vida. La historia incluye amistad, drama, violencia, humor, ternura, amor y aventura.


Al leerlo recordé el invierno en Kandahar de Ana María Briongos y volví a sentir pena por los afganos y, por qué no decirlo, una cierta lástima por nunca haber (y quizá nunca tener) la posibilidad de visitar aquel Afganistán tan mágico y peculiar que se perdió definitivamente con la invasión de la URSS en 1979. Menos mal que los libros nos devuelven algo de todo aquello que rusos, taliban y estadounidenses destrozaron. Menos mal.

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