viernes, 17 de abril de 2009

Puro sentimiento en las imágenes y en las palabras de Gervasio Sánchez

Puro sentimiento es lo que transmiten las palabras y las imágenes del célebre fotoperiodista español Gervasio Sánchez, descubiertas en su blog Los Desastres de la Guerra. Si algo ha caracterizado a Sánchez, aparte de su ingente aportación periodística como fotógrafo en numerosos conflictos armados, ha sido su discurso reivindicativo sin ambages, hasta el punto de ser políticamente incorrecto con el poder, lo cual le ha supuesto ser censurado en diferentes medios de comunicación. Su compromiso con las víctimas siempre ha estado presente en su obra, y en su genial entrada Crónica de la deportación así lo demuestra. De ella provienen las imágenes que siguen.
Gervasio Sánchez narra con sus palabras y con su cámara, desde la ciudad de Morina, en Albania, la llegada de cientos de miles de refugiados de la Guerra de Kosovo (1999). Las imágenes muestran víctimas desesperadas, familias enteras desposeídas de toda dignidad huyendo a pie, cargando con sus hijos en brazos, una anciana derrumbada en el suelo por el agotamiento, en definitiva, el horror que supone dejarlo todo para salvar la vida. Son instantáneas donde prima lo humano, los rostros de las personas, sus gestos, sus sensaciones, evidenciadas, por ejemplo, en el rostro de una mujer exhausta que está bebiendo agua.

Las palabras del periodista mezclan la crónica periodística con toques literarios que le otorgan sentimiento al texto y un despiadado, pero merecido, ataque a los culpables de tanto sufrimiento: Milosevic y la comunidad internacional principalmente. Pese a que aporta algunos detalles de contexto que nos sitúan en el clima de violencia que imperaba en Kosovo, quizá el texto no permite entender todas las aristas de este conflicto tan complejo. No obstante, no creemos que esa sea la intención del autor, sino más bien mostrar en un primer plano el sufrimiento de las personas con sus imágenes y apuntar directamente a los culpables con sus palabras.
El texto concluye magistralmente:
“El fantasma del pasado colapsa la conciencia ciudadana de los europeos. ¿Ha resucitado Hitler? Sí, se llama Milosevic. ¿Ha regresado la inoperancia? Sí, ahora se llama Comunidad Europea y es incapaz de velar por la justicia y la libertad en su patio trasero. ¿Ha regresado la deportación, los campos de concentración, el genocidio? Sí, sí y sí. ¿Ha muerto la historia? En Nuremberg dijimos Nunca Más. En cambio, en los Balcanes somos complacientes con los principales verdugos. Sí, ha muerto la lección de la historia”.
Y hoy en día lamentablemente sigue sin revivir.

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