jueves, 22 de enero de 2009

Imaginarium

Esta tarde he escuchado la genial sección de Radio Nikosia de La Ventana (Cadena SER) y han entrevistado a Vicente Rubio, un joven con esquizofrenia que realizó un ejercicio de entendimiento para consigo y su mundo interior y para con los que lo vemos desde fuera. Mediante un cortometraje muy original, Vicente Rubio nos muestra sus realidades y su proceso de aceptación. Ahora nos toca aceptarlas al resto. Aquí va el vídeo.



PD.: Como estamos en una época difícil para los universitarios (y soy uno de tantos) aquello de tener tiempo de ocio para bloggear es muy difícil, por lo que me disculpo ya de la poca actualización de estos próximos días.

domingo, 18 de enero de 2009

Una propuesta (seria) para Eurovisión

Nunca me ha gustado ni he seguido Eurovisión. Después de reirnos de nosotros mismos y de esta horterada de programa gracias al gran Chikilicuatre (yo soy de los que les pareció perfecto que una cutrez musical ridiculizara el "concurso"), he aquí una propuesta mucho más seria y bella que muchas de las que se presentan por Internet este año.
La canción se llama Te amaré mejor, y sí, es de amor, pero de las de verdad, de las buenas, de las de Tontxu. Lo peculiar de esta "propuesta" para Eurovisión es que no ha salido ni del cantante, ni de su representante discográfico, sino de un grupo de amigos que quieren apoyar al cantautor en su afán de acercar su música a las personas sordas. Tontxu ha colaborado con Evelin Vega, intérprete de lengua de signos que transmite los versos del cantante a quien no puede oírlos. En esta canción se aprecia muy claramente que el sentimiento de las palabras también se expresa con la misma emoción gesticulando que cantando y tocando la guitarra.
Para votar por esta canción haz clic aquí. Si os gusta la canción y la iniciativa no lo dejéis para luego que el plazo de votación se acaba mañana, lunes 19 de enero. Por cierto, se puede votar hasta cinco veces por día.

miércoles, 14 de enero de 2009

El túnel, relato de la introspección

Lo cogí en Navidades porque quería leer algo ligero para sobrellevar la pesadez de los banquetes familiares y la densidad de Madame Bovary, cuán equivocado estaba. El túnel es una nouvelle, una novela corta, escrita en la primera persona más absoluta que uno se pueda imaginar.
Con todas las personas con las que he comentado esta primera novela (1948) de Ernesto Sábato (caricatura abajo) hemos coincidido en destacar su estilo narrativo por encima de la historia o cualquier otro elemento.
Juan Pablo Castel es un pintor, un pintor incomprendido que cae constantemente en la misantropía. En una exposición descubre que sólo una persona, una mujer, se ha fijado en un detalle de un cuadro suyo donde, según él, se concentra todo el sentido de su obra. Busca desesperado y encuentra, aún más desesperado, a esa mujer, María Iribarne, quien entiende por qué el pintor la busca. María le advierte de que suele hacer mal a quienes le aman, pero Juan Pablo ya está perdido y desde la primera línea de su historia confiesa haber matado a la única persona con la que logró entenderse.
Durante la narración los pensamientos, las paranoias, los celos, las elucubraciones, las hipótesis, las preguntas del pintor llegan al lector hasta desquiciarle en muchas ocasiones (he aquí la magia del relato). Los silencios de María, sus extrañas actitudes y sus vagas respuestas dan y quitan la razón a Juan Pablo quien va perdiendo el juicio entre el amor y el odio, paso a paso, con un realismo que se centra en su mente más que en el mundo de afuera.
Muy recomendable. Y dicho arriba, parece ligera, pero tiene mucha psicología esta novela, y ya sabéis, ésta nunca fue simple.

domingo, 11 de enero de 2009

Vetusta Morla

No puedo parar de escucharlos. Los podéis encontrar por aquí. A ver si pasan por Valencia.

miércoles, 7 de enero de 2009

"Sin Barreras Para Todos"

Y, por fin, aquí tenéis el reportaje-documental que presentamos el pasado 3 de diciembre, día europeo del discapacitado. Ni los más optimistas del grupo esperábamos conseguir tal afluencia de gente. Gracias de verdad a todos aquellos que quisieron asistir, tanto a los que pudieron, como a los que no. Como ya conté todo lo que sentía/sentíamos con respecto a esta experiencia no me repetiré, aunque no es por falta de ganas, porque ha sido de lo mejor del 2008. El vídeo habla por sí solo y habla para todos, pues está adaptado a las necesidades de cualquier persona con discapacidad (que recordad que somos todos). Esperamos que os guste.
(Para las personas que utilicen Jaws, es el enlace 4)

Nos gustaría que tanto el proyecto como el reportaje se difundieran lo máximo posible para que esto no se convierta en algo anecdótico y continuemos venciendo barreras, de modo que si alguien necesita una copia del DVD original que se ponga en contacto con Viajar y Estudiar, con Fernando Blasco o conmigo.

El reportaje tiene licencia Creative Commons, por lo tanto podéis colgarlo en vuestras páginas web con total libertad. Aquí os dejo el enlace del reportaje en Google Vídeos.

Por cierto, agradecemos críticas y comentarios.

domingo, 4 de enero de 2009

Madame Bovary, novela de la infeliz ambición

Querer medrar en la vida y decidir nuestro propio camino (y/o destino) es una característica capital del sistema económico y social que impuso la burguesía a base de revoluciones y acaparamiento del poder político durante el siglo XIX. Para una mentalidad “moderna” no hay que conformarse con lo que nos toca al nacer si ello no nos complace, hay que trabajar y pelear por lo que nos reporte más felicidad. Durante el siglo XIX hubo quienes vieron el ascenso de la alta burguesía y se sentían “pequeños” ante aquéllos, les envidiaban y hacían todo lo posible por acercarse y convertirse en uno más entre ellos. Hubo también quien, al igual que hoy en día, legítima y felizmente decidía vivir lo más plácidamente posible, pero sin angustiarse por las diferencias con los que supuestamente estaban por encima suyo en el imaginario social. Charles Bovary era un médico de provincias sin mayor aspiración que vivir cada día más enamorado de su segunda mujer, Emma, Madame Bovary.
Esta obra de Gustave Flaubert pone en manifiesto esa insatisfacción pequeño-burguesa que sufría Emma y que le llevó al adulterio como vía de escape y a la destrucción total de su familia a base de deudas para comprarse lo más lujoso que llegaba de las modas parisienses. Bien es cierto que Emma por el hecho de ser mujer no tenía las mismas oportunidades de decisión que su marido, por ejemplo, a quien le resultaba indiferente las fundas de los sillones del salón. Emma no podía ir detrás de esa vida moderna de la capital que tanto ansiaba, con palco en el teatro e invitaciones a los bailes en palacios, tenía que conformarse con la vida, a su juicio, simple y aburrida que le ofrecía su marido. Su insatisfacción la llevó a enfermar varias veces y a perder el juicio hasta el punto de despreciar a sus espaldas y hundir a quien más la amaba, su familia.
Flaubert detestó el modo de vida ostentoso de los burgueses del siglo XIX y se fue a vivir a una localidad rural con su familia. Cuando publicó esta obra en 1857 tuvo problemas por atentar contra la moral, pero no fue condenado como sí fue el caso de Baudelaire.
Pese a que me ha llevado su tiempo terminarla, Madame Bovary es uno de los clásicos de los que después de siglo y medio aún se puede sacar, como se suele decir, una valiosa lección del modo en el que afrontar nuestra vida y sus circunstancias: sin el bovarismo de que lo único importante es París, ni la resignación de vivir que es un convento de clausura.

Lee la novela Madame Bovary aquí.