martes, 24 de noviembre de 2009

Malalai Joya, la mujer más valiente de Afganistán

Hace unos días tuve el placer, orgullo y honor de asistir a un encuentro entre estudiantes de York University y Malalai Joya, cuya admirable historia acaba de ser preservada negro sobre blanco. Con poco más de treinta años, Malalai Joya ya merece todo (y más) reconocimiento que le podamos dar los que creemos en los derechos humanos. Apodada como la mujer más valiente de Afganistán, Joya ha tenido una vida en pro de su país y de las mujeres.
Tras pasar los primeros años de su infancia en campos de refugiados de Irán y Pakistán, la familia de Joya vuelve a Afganistán en pleno régimen talibán. Años después, Malalai Joya forma escuelas clandestinas para niñas escondiendo los libros debajo del burka. Se convierte en la directora de una ONG defensora de los derechos de las mujeres. Tras el 11-S y la invasión de Afganistán que acabó con los talibán, fue elegida en las elecciones constituyentes de 2003 y diputada en 2005. En 2007 fue expulsada del parlamento por insultar a otros “políticos” afganos, y es que desde que comenzó a hacer oír su voz, Malalai Joya no ha cesado de denunciar que aquellos que pusieron el país en una situación ruinosa, lo siguen haciendo impunemente y tienen asegurado su escaño. Sus críticas van dirigidas a los señores de la guerra y a los traficantes de droga que, efectivamente, ahora son parlamentarios. Por no callar, por no ceder, ni retractarse, Malalai Joya ha sufrico cinco intentos de asesinato, por lo que ahora va siempre acompañada de escolta. Noam Chosmky y muchos otros han propuesto su nombre para (un verdadero) Nobel de la Paz.
La reunión la iniciaron una representante de los estudiantes y el director de una organización que reclama la retirada de tropas canadienses de Afganistán. Se comentó que Canadá ha “invertido” más de 490 miles de millones de dólares en la guerra, lo cual irrita bastante a los estudiantes que sufren unas tasas universitarias altísimas. También hablaron de la razón expuesta por Stephen Harper de intervenir en Afganistán para defender los derechos de las mujeres. ¿Por qué tras el 11-S? ¿Por qué no antes? Se adujo que la situación en lugar de mejorar va a peor y yo me acordé del dato que siempre que puede inserta Ramón Lobo en sus reportajes: de 65.000 millones de dólares que ha costado la acción militar en Afganistán, sólo un 13% ha ido a beneficiar a los afganos.
Por fin llegó el turno de Malalai Joya. Con tono seguro y voz acelerada por la excitación que le fue creciendo de adentro, Joya confirmó que la situación de las mujeres en lugar de mejorar, va cada día a peor. Violadores que sacan la billetera y siguen con su vida y con sus crímenes, mujeres asesinadas por las que nadie se preocupa, una ley aprobada por un supuesto parlamento democrático que permiten a un marido denunciar y sancionar a su mujer por no satisfacerle sexualmente. Denunció con fervor que Obama no ha supuesto ninguna diferencia con respecto a Bush para su país, pues llega incluso a dar dinero a aquellos que deponen las armas pero ya tienen las manos manchadas de sangre sin haber sido juzgados.
El motivo central de su charla fue la denuncia que le ha puesto en peligro tantas veces, la impunidad de los que han destruído y siguen destruyendo su país, ahora convertidos en parlamentarios. Contó con sorna que una vez calificó al parlamento de zoo y a los parlamentarios de animales, por lo que recibió muchos mensajes pidiéndole que se disculpara con los animales a lo que ella obviamente accedió.
Con este panorama político y la dramática situación de las mujeres afganas, las cuales “no tienen derechos humanos porque no tienen ni siquiera una vida humana”, reiteró una y otra vez que Canada “must stop wrongdoing”, que la ocupación no es la solución, que está siendo el problema, que cada día es peor y que la única forma que tiene un país de ayudar a otro pueblo es invirtiendo en educación. Como tantas otras veces, reclamó la retirada de las tropas y acabó su intervención con un frase que le dijo su padre un día y toma un radical sentido para ella y su pueblo ahora: “ser palestino en tu propio país”.
Aquí os dejo con un vídeo-resumen de la charla. Si os interesa también podéis ver toda la conferencia.



Preguntada una vez sobre la constante amenaza de asesinato, Joya contestó que ellos podrán cortar una flor, pero no podrán parar la llegada de la primavera. Ésta es su página web, donde difunden su mensaje y recaudan fondos para protegerla.

Reléase este artículo cambiando Canadá por España.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Sin noticias de Gurb. Risas críticas

Hacía tiempo que un libro no me hacía reír tanto. Hubo momentos en los que tuve que reprimir la sonora carcajada que luchaba por salir para no asustar a la gente que me rodeaba, pues a ojos de los demás yo era uno más con los cascos del mp3 en todas partes: en el bus, en la cola del restaurante, caminando por los pasillos de la universidad... El audiolibro tiene esta ventaja, te permite aprovechar muchos más momentos para leer. De hecho, este libro me cautivó tanto que muchos días tomaba el camino más largo para volver a casa. Sin noticias de Gurb me ha parecido un libro magnífico para distraerse y pasar muy buenos ratos.
Eduardo Mendoza relata la visión de un extraterrestre que llega a la tierra y pierde de vista a su compañero Gurb, que al marcharse a tomado la apariencia de Marta Sánchez. Decide esperarlo pero al no recibir noticias de él parte en su busca por Barcelona y sus alrededores. El protagonista adopta distintas apariencias para pasar “inadvertido”: el papa Pío XII, el Conde Duque de Olivares, José Ortega y Gasset... y va descubriendo cómo de raros son los humanos y sus costumbres. Analiza su comportamiento e intenta hacerlo suyo cogiéndose algunas cogorzas, enamorándose, trabajando, comprándose una casa y habitándola, abriendo una cuenta bancaria etc. Mendoza satiriza los análisis “intelectuales” del extraterrestre que, por cierto, antes de dormir reza el rosario y se lava los dientes todos los días, y deja entrever una cierta crítica ácida dirigida tanto a barceloneses, como españoles y humanidad en general. “Analicé la composición de lo que los humanos llaman agua: hidrógeno, oxígeno... y caca”; “le dije que si no fuera un ser venido de una lejana galaxia me casaría con ella y me contestó que eso era lo que le decían todos”; “adelantar el pie derecho a la derecha del izquierdo y luego adelantar el izquierdo a la izquierda del derecho es andar, y si adelantas el izquierdo a la derecha del derecho y el derecho a la izquierda del izquierdo es andar con garbo”, “el hombre me contó que como mendigo se ganaba la vida muy honradamente y que por favor le devolviera su estado natural porque con esas pintas ni con pústulas postizas conseguiría sacar un real”. Estos son algunas frases que me han venido a la mente, no son citas exactas, pero recuerdo que me hicieron reír, que es el gran mérito de este libro.
Sonreír es necesario todos los días, y reír además es saludable. Este libro, una gozada.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Viajes con Heródoto. Homenaje a la otredad

Hay veces en las que el lector y su libro tienen la suerte de encontrarse en el momento perfecto. Antes de partir para Canadá comencé a leer Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuscinski, y desde el principio supe que había sido un acierto, no sólo por su calidad, sino por lo que me podría aportar antes del gran viaje que me esperaba. El reconocido corresponsal polaco relata en su libro sus primeras experiencias como reportero en el extranjero, comenzando por India, pasando por China y finalizando en su querida África. Cuenta que lo que más deseaba era cruzar la frontera y el telón de acero que separaba su país de los demás a mediados de siglo XX. Llegó el día en el que su redactora jefa le dio la buena nueva y un libro, Historia de Heródoto de Halicarnaso. Un gran volumen que impactó mucho al joven Kapuscinski y leyó con interés durante sus viajes, hasta el punto de convertir al griego en su compañero inseparable. Lo leyó y releyó, según cuenta, a veces con más pasión que con la que cubría los golpes de estado y conflictos del continente africano. En Viajes con Herodoto, Kapuscinski mezcla sus experiencias con las de Herodoto, creando dos historias paralelas de dos viajeros infatigables que quisieron conocer todo y, sobre todo, a todos.
Herodoto de Halicarnaso vivió entre 484 y 425 antes de Cristo y se le considera el primer historiador griego. Viajó todo lo que pudo, recopiló las historias que la gente le contaba, las comparó con otras versiones, dudó de su verosimilitud, añadió descripciones precisas de los distintos pueblos “bárbaros” (no griegos), relató las Guerras Médicas que enfrentaron a griegos y persas, se centró en las historias personales de reyes como Darío o Jerjes y, lo más importante, al llegar al ocaso de su vida decidió dedicar sus últimos años a evitar que el tiempo “abatiera el recuerdo” de todo lo que había visto y aprendido. Es por esto por lo que Kapuscinski lo corona como el primer gran reportero de la historia, porque se ve en él la misma actitud que debe tener un corresponsal al afrontar el descubrimiento de un mundo nuevo del que tiene que dar parte.
Kapuscinski transmite la emoción que sentía al leer las aventuras de Herodoto y reflexiona sobre la situación del mundo antiguo, casi más que la del moderno, el cual parece que le defrauda, visto que la historia se repite una y otra vez. Cuenta que cuando viajó a la India, sintió de veras la ignorancia de no saber nada sobre el país, ni cómo moverse por él. Gracias a la inspiración que le daba "su griego", al final advirtió que la mejor manera de conocer el país es a través de las personas y la documentación sobre el mismo. Tanto Heródoto, como Kapuscinski abren su mente a los pueblos a los que ingenua e injustamente alguien llamaría “bárbaros”, lo que en Viajes con Herodoto se denomina la otredad. La otredad en sí, como explica el corresponsal universal, es relativa, pues para los habitantes de Dar es Salaam, por ejemplo, la otredad es algo llamado Europa, del que no saben demasiado, salvo algunos rumores e historias. Conocer la otredad y entenderla es el objetivo de ambos y ambos estaban predispuestos, casi destinados, a intentarlo, ya que, como es obvio, es imposible abarcarlo todo, ni siquiera con Internet y vuelos low cost. Heródoto lo hizo a lomos de un caballo por todo el Mundo Antiguo, y Kapuscinski con los pocos recursos con los que dispone todo periodista que comienza.
Al final del libro Kapuscinski nos revela su parte más reflexiva, en la que admite que el hogar del corresponsal es el camino, que cuando llega apasionado a un lugar y sus gentes con el tiempo necesita marchar a conocer a otros, que cuando vuelve a su "casa" es para descansar y preparar otro viaje, que nunca podría elegir el país que más le ha gustado, ni adónde querría regresar otra vez. Antes de concluir os dejo con el encuentro de dos caminantes: Ryszard Kapuscinski y Ramón Lobo: "El sentido de la vida es cruzar fronteras".

lunes, 26 de octubre de 2009

Vivir Nueva York

¿Qué se puede decir de Nueva York? Todo y nada. Todo porque lo merece. Nada porque se sabe, se supone, se imagina. Nueva York es la ciudad a la que todos miran, la gran metrópolis, la capital mundial de la modernidad global y el reflejo de unos pretendidos valores de libertad y multiculturalidad que aún perviven en la urbe. Visitarla es intuirla, no disfrutarla del todo. Vivir Nueva York es levantarse para trabajar y encontrar que algún artista ha colocado una camiseta gigante colgando de dos edificios o que un músico ha cargado su arpa hasta el metro para expresarse entre chirridos de frenos.
Nueva York es una ciudad para el arte y viceversa. Tanto el MET, como el MoMA son puertos indispensables en los que atracar, y como la propia ciudad, imposibles de abarcar y recrearse plenamente en ellos sólo por unas horas. Desde El baño de Sorolla hasta la Marilyn de Warhol, desde el arte egipcio hasta las flores de Van Gogh. Indispensables ambos.
La ciudad heterogénea se divide en barrios pobres y ricos, turísticos y residenciales, de tal nacionalidad o de tal otra y al final Manhattan sólo puede crecer para arriba. La supuesta belleza de Times Square radica en la gran afluencia de gente, luz y color, proporcionados por una ingente cantidad de anuncios publicitarios que cuelgan de todos los edificios. ¿Puede el capitalismo ser bello?
Por su parte, Central Park busca su belleza a la antigua usanza y la ciudad desde la Estatua de la Libertad parece una maqueta. En la isla Ellis, cerca de esta mujer desencadenada (más pequeña que en sus películas), se presenta ante el turista un interactivo museo de la inmigración, donde pude encontrar, por cierto, los supuestos antepasados míos que emigraron rondando 1920. Dicho museo presenta una visión muy positiva de la inmigración que vino a hacer de los Estados Unidos el país de las oportunidades para muchas familias. Lástima que hoy día ese sueño estadounidense descanse sólo en esa diminuta isla, por donde a principios de siglo XX se dejó entrar a más de 10 millones de personas. Hoy cruzas la frontera como un criminal, contestando preguntas absurdas y consintiendo miradas y actitudes de desprecio. Por cierto que en este museo de la inmigración había una instalación muy curiosa: buscabas un país y podías ver cuántos “compatriotas” hay actualmente en cada estado y en todo el país. Yo, evidentemente, lo hice, mi amiga surcoreana también, pero mi amiga francesa, después de haber buscado Francia, intentó encontrar el país del que procede su familia, Angola, y se encontró solamente con la opción “africanos” y “afro-americanos”. Nos indignamos y al poco descubrimos que en la lista sí estaba “Basque Country” (!).
Sin duda, visitar Nueva York es algo que por suerte empequeñece a las personas y las hace mirar con respeto (o no juzgar tanto) al otro. Es una ciudad que no se puede resumir en una entrada de blog, ni puede ser disfrutada en sólo cuatro días turísticos. Aún así, el mero hecho de intuirla ya vale la pena. It’s up to you, la ciudad te seguirá esperando despierta.

Manhattan


Little Italy

Naciones ¿Unidas?

Strewberry Fields Forever (Imagine), Central Park

El puente de Broocklyn

martes, 6 de octubre de 2009

La noche blanca de Toronto

Salimos a las 8:30 de la noche y regresamos a las 11 de la mañana. El sábado cambió las cervezas por los museos y el arte urbano. En Toronto la Nuit Blanche es un acontecimiento muy esperado (los cientos de patrocinadores que tiene dan fe de ello), la gente sale a caminar con su mapa del evento, aunque a veces la propia casualidad te conduce hasta algo inesperado que te llega más hondo que lo que leíste y te pareció interesante.
El arte contemporáneo es algo que siempre provoca discusión. Según la obra en cuestión a uno le parece una tomadura de pelo y a otro una reflexión interesante. ¿Un grupo de personas bailando arrítmicamente durante "sólo" doce horas es arte? ¿Los graffitis son artes? ¿Llenar el cielo de pompas de jabón? ¿Hacer muñecos con la basura en medio de las vías del tranvía? Todo es discutible, pero ahí radica la gracia de lo contemporáneo, en el debate y en la decisión interior si para ti eso es arte o no lo es.
Personalmente me fascinó una galería independiente en la que autores contemporáneos colgaban sus cuadros y fotografías, instalaciones (un iglú de televisores) y performances, mientras un dj pinchaba su música para que los espontáneos y los preparados bailaran breakdance en el segundo piso de la galería, envuelto por murales y graffitis impresionantes.
También me encantó el poder asistir a una de las actividades que siempre tengo pendientes en mi propia ciudad y me pesa el admitirlo: cine mudo con pianista en directo. Simplemente fabuloso. Reí como un niño chico con los orígenes del cine, en los que los personajes aparecían y desaparecían "por arte de magia".
Aquí os dejo con algunas fotos de la mágica noche en cuestión.

Lluvia de pompas de jabón

Uno de los murales de la galería independiente

El iglú de televisores

Arte en las alturas

La Noche Blanca de Toronto

viernes, 2 de octubre de 2009

Everything ends


Proyecto de vídeo-remix.


video

Cantar las noticias

Ruego que alguien en España haga algo parecido en pro de la calidad democrática de nuestro país, por favor.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Todos hacen Toronto

Antes de comenzar con la entrada -por cierto, la 100-, debo pedir disculpas por todo este tiempo en el que he dejado abandonado el blog. Ha sido un verano muy activo, muy político y muy instructivo para mí. Lamentablemente ya no veré la fiesta desde la mismísima pista de baile, pero la seguiré muy de cerca. También ha sido un verano de preparativos a la aventura que me ocupa ahora: vivir, disfrutar y aprender en la ciudad de Toronto.
Solemos pensar, y a mí es una de las cosas que más me gustan de nuestro país, que en España somos muy diferentes unos de otros y que con la inmigración cada vez hay más diferencias. Si tuviera que describir Toronto con una palabra ésta podría ser diversidad, miscelánea, cosmopolitismo, multiculturalidad… Paseando por sus calles es difícil cruzarte con dos personas de la misma procedencia. Según lo que he oído, más de un 50 por ciento de la población ha nacido fuera de Canadá. Este inmenso ratio de inmigración hace que en Toronto se hablen más de 100 idiomas (tranquils que el català fins i tot s’estudia a la universitat). Lo curioso, entrañable y a la vez previsible de tanta inmigración es que tiende a crear pequeños espacios de una cierta homogeneidad que dan riqueza a la ciudad y seguridad a los inmigrantes. Así, encontramos en Toronto una Pequeña Italia, una Pequeña Portugal, una Pequeña India, Pequeña Grecia, Chinatown… de modo que, al igual que nos ocurre cuando hacemos turismo, cada cual tiende a ir con los que comparten su cultura, lengua, tradiciones. Parece un efecto inevitable, y en principio uno podría pensar que es triste, puesto que en el mundo de hoy lo interesante es mezclarse, pero también lo es preservar nuestras diferencias más allá de las físicas.
Todos aportan y forman parte de Toronto. Hasta ahora he estado en Little Portugal (de fiesta) y en Chinatown, y sobre esta última puedo decir que es un cambio radical de una manzana a otra, cuando de repente hasta el Royal Bank of Canada pone sus siglas en chino. Las tiendas rotulan todo en chino, incluyendo todo un centro comercial lleno de pequeños comercios. Hay una gran variedad de restaurantes orientales y mercados de frutas y verduras a muy buen precio. Cuando se acaba el barrio y llega algún Tim Hurtons (la cafetería que está por doquier) la ciudad vuelve a mezclarse para deshacerse después en alguna otra nacionalidad. Maravilloso.
Sin embargo, también tiene sus cosas negativas, comenzando por el café de esta cafetería-nacional, pasando por el negocio que tienen montado con la sanidad –universal, sí, pero negocio-, y acabando por ser una ciudad sin barrio histórico (a mí es que me encantan), dado que fue construida a mediados de siglo XIX, y lo que es aún peor, pensada para coches. Por eso a la ciudad la atraviesan numerosísimas autopistas que van de punta a punta y en las que se montan atascos monumentales con la contaminación que ello conlleva. El transporte público, que es muy bueno en metros y algo peor en autobuses, cubre sólo con asiduidad lo importante de la ciudad, lo cual obliga a coger el coche si se vive en una de las muchas áreas residenciales. Aunque parezca increíble, Toronto sólo tiene dos líneas de metro principales, una hace una U, es decir de norte-sur-norte, y luego una de este a oeste. Tiene sus ventajas e inconvenientes, la ventaja es que es muy difícil perderse, porque todo es cuadriculado y se rige por los puntos cardinales.
Antes de concluir estas primeras impresiones, no puedo resistir comentar algunas similitudes con España. Aquí, como sabéis, la provincia de Québec, francófona y con debate independentista siempre en boga, tiene su partido (casualmente se llama Bloc, sí) que es llave en el parlamento. Los torontorianos se quejan de tener que escribir todos sus carteles y mensajes en inglés y francés, pero los de Québec sólo en francés y además controlan que sólo sea así. Asimismo, los canadienses de otras provincias reniegan de que el gobierno central canadiense, para acallar los requerimientos de los quebequenses, invierte mucho más dinero en la provincia de Québec que en el resto. ¿Os suena? En todos lados cuecen habas… menos aquí que yo sólo veo puestos de perritos y el susodicho Tim Hurtons.
Os dejo con algunas fotografías de la ciudad y sus alrededores. Espero comentarios (si es que alguien aún sigue este blog).

El centro de Toronto

Al cielo no le debe de picar nada

Chinatown

Las cataratas del Niágara de lejos

Las cataratas del Niágara muy de cerca

viernes, 17 de julio de 2009

Niños en el autobús

"Lléveme a la feria"
Línea 1, dirección Estación de Autobuses. A las nueve de la mañana, calor de mediodía, iba yo en el asiento individual que hay justo detrás del conductor pasando por todas las emisoras, porque la entrevista a Esperanza Aguirre no me convencía del todo. Al llegar a la parada de Alameda con el final o principio de la Avenida del Puerto veo que sube un niño de apenas 12 años. Flacucho, cabeza grande, pelo moreno y muy corto, con gafas y escuchando su mp3 o 4. El niño le pregunta con educación al conductor si este autobús le lleva a la feria y no sé exactamente que le contesta éste, pero el niño señala con su brazo hacia las atracciones instaladas en el antiguo cauce. Supongo que el chófer le diría que sí, que pasábamos al lado de la feria, entonces el niño saca una cartera más grande que su mano, paga el billete y se sienta.
Una parada después, cuando el 1 da la estúpida vuelta que nos acerca a Cánovas para después cruzar de nuevo al otro lado por el puente de las flores, el niño, al ver que estamos tan tan cerca de la feria se acerca de nuevo al conductor y le pregunta si hay una aún más cercana. El adulto le recomienda bajarse en la siguiente y el niño sorprendentemente responde con un "gracias" sincero, o eso me pareció a mí. El autobús vuelve a su camino natural, la feria está justo a nuestra izquierda, el niño baja y desaparece.
Un niño solo coge el autobús para dos paradas porque quiere ir a la feria, la feria que, evidentemente, está parada. La noria, símbolo y faro de la diversión, está quieta, es un amasijo de hierros blancos y grises, sin color, sin gente, sin música. ¿A qué va el niño a la feria? ¿Por qué se levanta a las 8 de la mañana para coger un autobús que le evite unos metros? ¿Por qué no va alguien con él? Puestos a pensar, pensé que quizá el niño se había escapado de casa para unirse a los feriantes y ofrecer sus servicios desde primera hora de la mañana. Entre todas las posibilidades que pasaron por mi cabeza ésta fue la que más me gustó.

Malcriados
Línea 1, dirección Poblados Marítimos. A las tres del mediodía, calor del Sahara, iba yo en el asiento individual que hay justo detrás del conductor atento al informativo de las dos y media. A la altura de la Ciudad Calatravesca me percato, sin mirar, que unos niños pequeños (8 y 10 años quizá) están jugando sobre la plataforma que queda detrás de la máquina que tica el bonobús. "Qué ricos" pienso al oír sus risas, pero poco a poco las carcajadas se convierten en estridentes gritos. Como casi ni oigo la radio en mis cascos deseo que aparezca la voz autoritaria que les marque un piano piano, pero nada, ni una palabra. Los niños comienzan a gritarse a pleno pulmón palabras como "gilipollas", "cojones", "maricón" etc. Cuando eres pequeño da mucha risita adentrarte en lo salvaje del lenguaje, pero ya nos cuidábamos de hacerlo lejos de la autoridad. "Ahora sí que alguien les dirá algo", pensamos todo el autobús. Nada. Los críos resultan ser unos malcriados. Aguirre defendiendo a Camps y yo sin enterarme.
Me acordé del niño de la mañana, de lo educado que era y de que iba solo. Éstos seguro que están acompañados porque si no el conductor no les habría dejado pasar ¿y el padre? ¿y la madre?
De repente les da por meter una y mil veces un bonobús gastado con el consiguiente sonido molesto que se escucha cuando da error. "Ahora es cuando el conductor les dirá que dejen de jugar con eso", se me pasa por la cabeza, "porque este autobús es de todos y él es el responsable". Que va, ni una palabra, total, si lo rompen ya vendrán los técnicos a arreglarlo.
Me levanto y los veo entretenidos con su bonobús y sus voces ruidosas. A su lado, en los asientos reservados una madre bastante joven, está en silencio con un pie apoyado en el asiento de enfrente. Se la pela todo lo que hagan sus hijos, como al chófer. Pues muy bien, mujer y hombre, así serán el día de mañana. Qué pena. Lo que no he decidido aún es si a mí, como en parte perjudicado de su actitud, me correspondería decirles algo...

Viñetas que lo dicen todo


Cómo me gusta El Roto.



Y Forges.


domingo, 12 de julio de 2009

La tragedia del PP en Les Corts

Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, ha negado 126 veces su relación personal y la de su gobierno con la trama de corrupción del caso Gürtel. Después de todo lo publicado y del procedimiento judicial que continúa en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana todo apunta a que sus negativas fueron –salvando distancias y motivos– como las de San Pedro, es decir, mentiras por cobardía que profirió tanto dentro como fuera de Les Corts. Actualmente Francisco Camps intenta desesperadamente mantener esa imagen de hombre honesto que se había ganado en toda España, marcando diferencias con su antecesor, el cual, por cierto, se lo debe de estar pasando en grande con todo este embrollo, quizá hasta esté pensando “yo sí sabía hacer bien las cosas”.
El caso es que, por exigencias de la sala, el magistrado del TSJCV José Flors solamente está investigando un presunto delito de cohecho impropio pasivo, véanse los tres o cuatro trajes caros y regalados, sin embargo lo verdaderamente humillante para los valencianos es que contrataciones públicas que pagamos con nuestro dinero vayan sin que lo sepamos a empresas de “amiguitos del alma” del presidente y que éste nos mienta a diestro y siniestro. Entre sonrisas, manteniendo ese papel beatífico que le caracteriza, Camps afirmó en Les Corts que “no hay nada de nada, y de lo otro tampoco”, en el Foro ABC “claro que me pago mis trajes” y en el TSJ que los pagó con dinero en efectivo que le daba su mujer (¿doce mil euros?).
Pero las sonrisas tranquilizadoras sólo son para Canal 9. Cuando las cámaras se apagaban, en Les Corts el malestar del PP era evidente. Pleno tras pleno, su enfado con la oposición era cada vez mayor, hasta el punto de amenazar y romper los mínimos consensos políticos que existían. Así, mientras que Alfonso Ferrada, ex alcalde de Borriana por el PP, en 2008 se convirtió en senador en 30 horas, Leire Pajín tendrá que esperar como mínimo hasta octubre. Los valencianos que votaron al PSOE para el senado a día de hoy no tienen representación. Asimismo, en el último pleno celebrado el 25 de junio, amén de aprobar la ley de apoyo a la maternidad que apoya a todos menos a las mujeres, el PP copó los diez vocales para los consejos sociales de las universidades públicas de la Comunitat. Hasta la fecha lo normal era que PP y oposición pactaran los vocales, cinco de unos y cinco de otros. Esto se ha acabado y por lo que dejó caer en un desayuno con periodistas el portavoz del PP e imputado por cohecho Ricardo Costa, ya veremos qué pasa con la renovación de los cargos de las cajas de ahorros, las cuales no están precisamente en el mejor momento para ser campo de batalla político.
A causa de la tragedia política del PP, en la Comunidad Valenciana no se ha celebrado un pleno monográfico para debatir medidas contra la crisis simplemente porque la propuesta vino de la oposición y tres veces que lo pidieron, tres veces que lo tumbó la mayoría absoluta de Les Corts. Los debates parlamentarios son para reír o llorar, pues ni presentando la hipotética mejor propuesta de la historia de la democracia, PSOE, Comprimís o EU conseguirán que les escuchen o tomen nota de algo. El diálogo que propone el PP para volver a los consensos pasa por que la oposición se calle y no pregunte más por contratos ni amigos incómodos.
Foto de Levante-EMV cuando ocurrió esto. Ejemplifica a la perfección el actual panorama político valenciano.

miércoles, 8 de julio de 2009

"Cometas en el cielo". Recuerdo de lo que fue Afganistán

Hace tiempo que tengo leído Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini, una novela de las que venden mucho y acaban en el cine. Lo cierto es que comenzó gustándome mucho, pues la historia está muy bien hilada y la contextualización del Afganistán más bello y puro, es decir, el de antes, está muy bien mostrada. Tras un atracón de quince capítulos el libro, el comienzo brillante y extraordinario da paso a un nudo algo previsible y a un desenlace aún más predecible en algunos puntos y con un sentimentalismo que, a mí por lo menos, me acabó cargando un poco. El sentimentalismo al que me refiero se concibe al darle una vuelta de tuerca más a la tragedia que envuelve la trama. No obstante, la novela me agradó y es de elogiar, pues es la primera obra de Hosseini, tal vez porque las novelas con tintes autobiográficos son las más creíbles (el autor pasó su infancia en Kabul).

La historia cuenta la profunda amistad entre un niño pastún (la etnia que manda en el país) y otro hazara (la que obedece) que se ve truncada por un hecho trágico avivado por el egoísmo y la cobardía del primero, el protagonista de la historia, que le marcará de por vida. La historia incluye amistad, drama, violencia, humor, ternura, amor y aventura.


Al leerlo recordé el invierno en Kandahar de Ana María Briongos y volví a sentir pena por los afganos y, por qué no decirlo, una cierta lástima por nunca haber (y quizá nunca tener) la posibilidad de visitar aquel Afganistán tan mágico y peculiar que se perdió definitivamente con la invasión de la URSS en 1979. Menos mal que los libros nos devuelven algo de todo aquello que rusos, taliban y estadounidenses destrozaron. Menos mal.

sábado, 20 de junio de 2009

Y somos seres humanos...

Expulsión de un inmigrante senegalés en el aeropuerto de Barajas



Si el hombre pudiera volar habríamos vivido en un mundo más justo, más libre y más humanitario hasta el descubrimiento del radar aéreo con el que surgirían las sempiternas y artificiales fronteras, bandera del egoísmo humano que lamentablemente nos caracteriza.
Este vídeo y más información sobre los derechos de los inmigrantes aquí.

sábado, 6 de junio de 2009

"Fuera de lugar". Cómo se forja un espíritu libre

Una autobiografía sólo es relevante si nos descubre algo íntimo de su autor. Se entiende que si leemos las memorias de una persona a la que conocemos por sus acciones, lo último que querremos será hallarnos ante un mero relato cronológico de los hechos públicos de su vida que podríamos encontrar en cualquier enciclopedia. Para Borges las biografías eran “el ejercicio de la minucia, un absurdo” y añadía que “algunas constan exclusivamente de cambios de domicilio”, sin embargo, se tornan interesantes si el autor nos revela aspectos ocultos de su identidad quizá nos permita entender por qué orientó su vida hacia tal ámbito o por qué actuó de tal forma.
En Fuera de lugar, Edward W. Said sí ofrece una pormenorizado narración de aquello que más se desconocía sobre su persona: su juventud. El afamado crítico literario y activista palestino reconoce desde el principio que estas memorias se han escrito bajo el miedo y la presión de la leucemia que acabó con su vida en 2003, por tanto se entiende que Said lo que pretende con su autobiografía es “salvar” lo que le forjó como persona. Este mirar atrás parece más destinado a satisfacerle a él que a sus lectores, pese a que sí nos hace comprender el origen de algunos aspectos de su vida.
El título está escogido a la perfección pues el autor nos da múltiples ejemplos en los que sintió por una razón o por otra estar fuera de lugar: “he conservado aquella conciencia inquietante de tener múltiples identidades –la mayoría de ellas en conflicto– durante toda mi vida”. Nació y pasó algún tiempo en Jerusalén, fue a la escuela en El Cairo, veraneó en Líbano y tiene la nacionalidad estadounidense. Además, para Said “todo el mundo vive su vida en un idioma determinado” y por éste o el acento con el que hablaba inglés, árabe o francés también advirtió que no encajaba en múltiples ocasiones. Según afirma, no sin cierta ironía, hasta su nombre era una mezcla de identidades, puesto que sus propios padres eran una invención de sí mismos: árabes, cristianos y palestinos, su padre criado en Egipto con nacionalidad estadounidense y su madre en Líbano.
Si algo nos deja claro Said en sus memorias es su característico espíritu libre y su represión familiar y sexual. Esta última es provocada por un complejo de Edipo que Said reconoce sin ambages: “tal vez por razones edípicas yo había bloqueado la figura de mi padre, y tal vez mi madre, con su habilidad para la ambigüedad y la manipulación, la habían desautorizado”. La frialdad con que le trató su padre y la dependencia que tuvo de su madre afirma que le marcaron de por vida, incluso después de morir ambos. Evidentemente, todo ello también le afecto al principio en el trato con las mujeres y con su propia sexualidad.
La causa de esta represión la explican los privilegios económicos de su familia y su hermetismo, el cual le impidió tener contacto con su entorno y con personas ajenas a su familia. Se sentía atrapado y por eso, desde niño, su inteligencia natural le llevó a buscar escapatorias, las cuales encontró fundamentalmente en la lectura y la música, dos de los factores que más le definieron después. Leía todo lo que caía en sus manos sin importar si era para niños o no y, más que los estudios de piano, a él le gustaba experimentar y escuchar música. De hecho, medio siglo después, con su amigo el pianista Daniel Barenboim creó la Orquesta Diván Este-Oeste, un proyecto que une a niños palestinos e israelíes a través de la música, por el que les concedieron el Premio Príncipe de Asturias de 2002. Por otra parte, sobra decir, que fueron los libros los que decidieron su vida como crítico literario.
Una familia sobreprotectora y una educación en la que no encajaba y que sólo reprimía aún más sus inquietudes hicieron de él un niño rebelde al que reñían a menudo: “pronto empecé a extraer un placer secreto del hecho de hacer o decir cosas que rompieran las normas”. Su mal comportamiento de niño se transformó en la actitud políticamente incorrecta que manifestó siendo adulto.
Como vemos, mucho explica Said sobre su desarrollo emocional, aunque no lo hace tanto con su fragua como activista pro-palestino. Sí nos ofrece someramente el origen de esta faceta, encarnado en su tía Nabiha, la cual dedicó toda su vida a los refugiados palestinos. El exilio de su familia lo vivió también desde la represión: “no teníamos que hablar de aquel lugar [Palestina], sino únicamente echarlo de menos de forma silenciosa y patética”. Es interesante, asimismo, el recuerdo que tiene Said de Ezra, un compañero de clase que era judío y con el cual no tuvo mucha relación, pero que pasó a representar el abismo insalvable entre israelíes y palestinos y el “terrible silencio forzoso que iba a existir en nuestra historia” a partir de que dejó de verlo en 1948.
Por lo que se desprende de su relato, Said, hasta su madurez, sólo tuvo relación con Palestina a través de sus recuerdos de niño y de su tía. Fue en la universidad de Princeton en la que comenzó a interesarse por la política y donde publicó su primera columna sobre el conflicto de Oriente Medio. Sus padres, por supuesto, desaprobaron que entrara en política. Pese a lo dicho, Edward Said nos niega todo lo acaecido más allá de Harvard, en la que se doctoró, y por tanto desconocemos como terminó de comprometerse por la causa palestina. Un ejemplo lo encontramos cuando nombra la guerra de 1967: “no volví a ser la misma persona. El efecto traumático que me produjo aquella guerra me devolvió a mi punto de partida: la lucha por Palestina”. Esta frase es quizá el último apunte de su evolución personal, todo lo que vivió, sintió, realizó, vio, escuchó, todo por lo que luchó, sus éxitos y sus fracasos como adulto se obvia en sus memorias. Si bien, como dijimos arriba, aquello que hizo lo podemos conocer, también nos habría interesado su opinión crítica y sus sentimientos acerca de lo que vivió una vez doctorado en Harvard.
Además de este vacío tan importante en sus memorias, premeditado a todas luces, Said también cae en las “minucias” de las que hablaba Borges, pese a que lo que para nosotros lo sean, para él no. Es por esto por lo que el libro se vuelve repetitivo en ciertos puntos, como por ejemplo cuando reitera su relación con su madre. Asimismo y aunque Said fuera un gran ensayista, la narración tiene saltos temporales no justificados que, por otra parte, tampoco dificultan demasiado la lectura porque, como se ha visto, toda transcurre en un periodo de su vida muy concreto. Así, en el capítulo noveno, el autor comienza en 1991 contando cómo se enteró de su enfermedad, a pesar de que pudo haberlo hecho cuando nos anuncia su enfermedad en el prólogo, y siendo que después vuelve (sin relación aparente) a 1951, año en el que entra en un colegio estadounidense.
Fuera de lugar es, además del deseo y la liberación de un hombre que siente que el fin se acerca, un libro que explica cómo se forja la personalidad de uno de los académicos y activistas más importantes que ha dado Palestina, un espíritu libre y culto que tras plasmar y hacer memoria concluye con una convicción personal: “después de tantas disonancias en mi vida he aprendido finalmente a preferir no estar del todo en lo cierto y quedarme fuera de lugar”.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Camps le copia a Zapatero la Defensa de la Sonrisa


No voy a entrar a valorar lo eficaz de esta "benévola" defensa contra adversidades y/o adversarios políticos, pero tanta ñoñería, aparte de falsa, empalaga. Poner la sonrisa autonómica mientras te están insultando o -peor- mientras entras al TSJCV para declarar como imputado por un supuesto delito de cohecho es, además, una falta de respeto a la inteligencia de los votantes.

domingo, 24 de mayo de 2009

Entrevista reportajeada a Carlos Laguna, independiente, comprometido y "dando caña"

En 1973, la habitación para correctores de galeradas del periódico Mediterráneo era un mugriento gallinero al cual se accedía por una escalera angosta de peldaños estrechos. El nuevo chaval de 19 años recién contratado como corrector no se quejó lo más mínimo, a pesar de ser un cuarto al que debía subir a pulso, pues le era imposible apoyar los bastones que utilizaba para moverse. “Incluso llegué a pensar que lo hicieron aposta para que yo no subiese”, recuerda Carlos Laguna, “subía y bajaba todos los días, hacía mi trabajo lo mejor que podía y al poco tiempo vieron que era una persona productiva y por propio convencimiento las cosas cambiaron”. Los responsables del periódico sólo tuvieron que pensar en lo que les ocurriría si aquel nuevo trabajador discapacitado se caía por las escaleras.
Si aquéllos no hubieran cambiado de estancia a los correctores, Carlos Laguna habría seguido subiendo y bajando cada día y más pronto que tarde seguro que les habría exigido aquello que es justo y lógico, ya que si algo ha caracterizado su vida es que se la ha pasado luchando. Así lo hace saber su voz 36 años después, firme y clara, enfatizando sílabas y palabras, seguro de sí mismo y de lo que cuenta, que es mucho y muy variado, ya que su carrera profesional incluye desde la gerencia de un club de fútbol hasta una legislatura como diputado autonómico. “Si de todo lo que he hecho en mi vida tuviera que elegir algo sería el periodismo”, asegura no sin cierta nostalgia desde su escritorio en FSC Inserta, la asociación para el empleo y la formación de personas con discapacidad perteneciente a la Fundación ONCE. Y es que desde 1999 Carlos Laguna se ha comprometido con el sector de la discapacidad, acumulando varias presidencias y vicepresidencias en distintas asociaciones, aunque sin abandonar del todo el mundo del periodismo al que accedió por un amigo.
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Semanas de luto

En lo que se refiere a lo importante en la vida llevamos dos semanas de luto. La poesía más popular ha perdido a dos de sus referentes: Mario Benedetti y Antonio Vega.


Recuerdo que el primer libro de poesía que me regalaron fue el de Memoria y esperanza. Un mensaje a los jóvenes, con versos cargados de compromiso y justicia social que Benedetti dedicó a chavales que, como yo, con 17 años, nos desperezábamos de la infancia sin saber que otros ni siquiera la habían tenido.
Dejo aquí un poema que no pertenece a aquel libro, pero que forma parte de mi vida, mi memoria y mi esperanza.

Hagamos un trato

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos o hasta diez
sino contar conmigo.

Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense, que delirio;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense, que flojera,
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


En un mundo descomunal, él sentía su fragilidad. Nosotros también, y ahora sentimos su ausencia.
Aquí os dejo con el homenaje que le hicieron en No disparen al pianista, gracias a Tur por el aviso y a Bizentte por su trabajo, gracias al cual tenemos disponibles este homenaje y un concierto.



domingo, 17 de mayo de 2009

"Homenaje a Cataluña". Detalles que hacen pensar

Se suele decir que la última guerra romántica tuvo lugar en España de 1936 a 1939. Aquella contienda movilizó a miles de personas de todo el mundo dispuestas a luchar contra el fascismo. ¿Por qué? Para el escritor y periodista británico George Orwell “por honradez” . Mucho se ha escrito sobre aquella guerra cainita, pero pocos documentos de la época han sido tan leídos como el relato de Orwell Homenaje a Cataluña (1938), en el que cuenta su paso por España de diciembre de 1936 a junio de 1937 y reflexiona sobre todo lo que sintió durante aquellos meses de guerra civil e ideológica dentro y fuera de la trinchera.
George Orwell, cuyo nombre real era Eric Arthur Blair, llega a España con la intención de sobrevivir como periodista enviando artículos y luchar contra los reaccionarios. Ante el planteamiento (aún vigente) de que fue una “Guerra por la democracia”, Orwell afirma con rotundidad que eran “simples patrañas”, pues como explica el autor no sólo era una guerra civil, sino también una revolución. Orwell percibe esa revolución al comprobar que en la Barcelona de 1936 los obreros deciden, la industria está colectivizada y los campos pertenecen a los campesinos. La emoción que el autor siente entonces es evidente: en Barcelona “había fe en el futuro”.
Por esa fe decide marcharse al frente de Aragón con una milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), formación que le marcará profundamente. George Orwell nos muestra una guerra de trincheras aburrida a la que compara con el trabajo de un oficinista, tal es su hastío. De hecho, en España sintió que su actuación fue “inútil”, pero con la perspectiva temporal que tuvo al escribir Homenaje a Cataluña (que no fue mucha, por otra parte) aquella etapa de su vida se tornó de gran importancia para él, hasta el punto de asegurar que le hizo “tener más fe en la honradez de los seres humanos”, es decir, se reafirma en lo que le movió a arriesgar su vida.
Orwell salva la vida por milímetros tras sufrir un disparo en el cuello. Su paso por el hospital y su retorno a Barcelona le permiten explicar una de las aristas menos atendidas en la Guerra Civil Española: los conflictos de mayo de 1937 en la capital condal. El autor denuncia una campaña orquestada por el gobierno de la Generalitat en manos de los comunistas del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) para acabar con los anarquistas y el POUM, en el que Orwell no milita, pero sí simpatiza y defiende. Orwell explica con sencillez la razón por la que en un mismo bando dos facciones comienzan a agredirse: los comunistas (estalinistas), dirigidos por la URSS, en coalición con la pequeña burguesía, pretendían dejar a un lado los ideales revolucionarios y centrarse en ganar la guerra contra el fascismo, y los anarquistas y poumistas (trostkistas) querían llevar la revolución proletaria hasta el final. El gobierno ilegaliza el POUM por trostkifascista y Orwell debe huir para no ser encarcelado.
El autor reserva buena parte de su relato para desmontar las tesis que se impusieron sobre la supuesta coalición del POUM y los anarquistas con Franco y Hitler para derrocar al gobierno republicano, lo cual era irrisorio dado que aquéllos estaban en el frente como todos los demás. Es reseñable la honradez de la que hace gala Orwell al reconocer su partidismo y pedirnos a los lectores que lo tengamos en cuenta junto con sus posibles errores, pues “todo el mundo escribe desde una posición”, y nos insta a tener cuidado cuando leamos otros libros sobre esta guerra civil. Este consejo es propio de un buen periodista, del que sabe que periodismo es hacer política, ya que se informa sobre unos valores y una ética que no son siempre los mismos. Por esta razón, y por la reciente sobreabundancia de libros revisionistas, es conveniente no olvidar estas palabras de Orwell.
Uno de los errores que tuvo el autor al concebir la obra y que en su segunda edición corrigió fue que en medio de su relato le dedicaba dos capítulos enteros a explicar la situación política barcelonense y toda la manipulación de la prensa. Fue un acierto convertir estos dos capítulos en dos apéndices donde se aclara todo aquello que, por no ser este un reportaje al uso, queda bastante complejo para quien no tenga unos conocimientos previos sobre esta guerra. Además, durante la narración, exceptuando esos dos capítulos, Orwell consigue aunar política y literatura, lo cual fue un verdadero logro en su época, ya que mediante efectos propios de la redacción de ficción nos transmite una realidad que si bien no fue de las más cruentas de la guerra, sí permite hacernos una idea de lo que suponía para quien luchaba en ella.
Una de las principales características de Homenaje a Cataluña es la técnica de Orwell de describir minuciosamente lo que podríamos denominar “fotografías” de su memoria que, pese a su aparente trivialidad, le hacen reflexionar posteriormente y le otorga un gran valor añadido a la narración. La imagen de un tren de heridos que se cruza con otro de soldados italianos felices por ir al frente; la mano tendida de un oficial comunista que sabe que Orwell es cercano al ilegalizado POUM; la apariencia de obrero que se impuso para entrar en Barcelona y la de burgués para poder escapar… Sin duda lo más bello de esta obra, sus detalles, la acción y la posterior reflexión. Gracias a esto Orwell suple una de las carencias de la obra: su extremado personalismo. Es cierto que es un relato personal y que su español nunca fue bueno, pero aquello que opinan los demás, aquello que le cuentan, no es incompatible con sus pensamientos, sino más enriquecedor para los lectores, quienes así podrían conocer, por ejemplo, cuáles eran las razones de su mujer para acompañarlo hasta España.
Eric Arthur Blair era antiimperialista, antifascista y antiestalinista, tal y como demostró con el POUM en España; George Orwell también. Así lo demuestra en Homenaje a Cataluña, y en sus otras dos obras maestras Rebelión en la granja (1945) y 1984 (1949), donde aparece implícito todo lo que marcó a Blair en Cataluña: la manipulación de la realidad por parte de los estalinistas, las personas desaparecidas (como Andreu Nin, líder del POUM) o la impunidad de los que controlan y juzgan al pueblo sin leyes consensuadas. Ante todo esto una opción, la suya, la de tener fe en la honradez del hombre.
Foto: Orwell (el más alto) y su mujer en el frente del Ebro
Lee aquí Homenaje a Cataluña

Exigencia democrática y de justicia

3.500 personas según la policía y 7.000 ó 10.000 según los organizadores. Da igual, porque fuéramos los que fuésemos, la manifestación por la aplicación de la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de Dependencia representaba no sólo a los dependientes de ahora, sino también a los de mañana, entre los que se pueden encontrar algunas de las personas que no están trabajando por que se otorguen las ayudas.
Es una ley para todos. Nadie puede llamarse a sí mismo persona si le parece mal ayudar a quien más lo necesita. Es un drama y una vergüenza democrática que nuestros políticos no prioricen la calidad de vida de sus conciudadanos y dediquen sus esfuerzos a inyectar liquidez a los bancos o a defenderse de hechos y cohechos que les perjudican políticamente.
Fue un acto emotivo, pacífico y reivindicativo y estoy seguro de que se volverá a repetir si la situación en la Comunidad Valenciana no mejora (somos los penúltimos de España en conceder estos derechos), pues como se recordó ayer los discapacitados siempre conseguimos vencer los obstáculos y si nuestros representantes políticos se convierten en un obstáculo, también los acabaremos sorteando.

Foto de la marcha naranja por el cumplimiento de la Ley de la Dependencia a su paso por el Ayuntamiento de Valencia..

sábado, 16 de mayo de 2009

Desde Les Corts (4). Entre diputados e imputados

En Les Corts Valencianes estamos viviendo unas semanas de frenesí que no tienen nada que ver con la placidez parlamentaria del PP de mayorías absolutas de hace unos meses (suerte la mía de estar aprendiendo tanto justo en el momento adecuado). Siguen teniendo la sartén cogida por el mango pero ahora el aceite hirviendo está salpicando y no es tan agradable -para ellos- hacer política. Dos semanas después de que Camps dijera que tenía unas ganas "locas, locas" de poder explicar lo de su presunto amigo El Bigotes (aunque su abogado le quisiera negar el capricho), el deseo del president se ha hecho realidad por fin y el próximo martes comparecerá junto a Ricardo Costa en el TSJCV. La alegría en ambos es manifiesta.
Lo que algunos diputados y periodistas comentan en los pasillos del parlamento valenciano es la inusitada rapidez de la citación, de jueves a martes, y los más escépticos creen que esto ha sucedido así para que se archive el caso cuanto antes. Incluso los hay que se aventuran a dar fechas y sugieren el jueves como el día en el que el TSJCV (recordemos quién está al frente) archivará el caso y, así, el inicio oficial de la campaña electoral para las elecciones europeas empezará con buen pie para aquellos que las toman como plebiscito al presidente Zapatero.
Esperemos que, como se suele decir, sea un juicio justo, para lo cual tiene que serlo tanto para los imputados, como para el resto de valencianos.


domingo, 10 de mayo de 2009

Violencia gratuita de nuevo en El País

Da verdadero asco que un periódico que se considera de referencia como El País nos ofrezca otra vez violencia gratuita en su página web ("¡Qué pena que en el papel no se puedan colgar vídeos!", estarán pensando los descerebrados que toman las decisiones). Por supuesto, hablo del vídeo de seguridad del metro de Madrid en el que se ve cómo un malnacido acuchilla a Carlos Palomino y digo "otra vez", porque desde El País ya nos mostraron cómo ahorcaban a Sadam Hussein que se ahogaba por orden del nuevo estado libre de Irak mientras se reían de él.
¿Qué aportan estos vídeos aparte de morbo y miedo? Absolutamente nada. Es, por decirlo pronto y mal, pura mierda periodística de la que devalúa esta noble profesión. ¿El tan citado libro de estilo de El País no dice nada al respecto? Conseguirán muchas visitas al vídeo, sí, pero no se han parado en las consecuencias que puede tener en la audiencia (principalmente el odio y el miedo), ni en las contradicciones que para el propio medio supone, ¿o acaso no hay una colorida manita que respalda la candidatura de Madrid 2016? Fachada, todo fachada.

TVE emitió el vídeo en sus informativos -mal hecho-, pero censuró la parte violenta en la que alguien clava la navaja a otro alguien.

Por cierto, ¿alguien recuerda lo famosísimo que se hizo otro malnacido por pegarle una patada a una chica inmigrante? ¿Os imagináis cuánto cobró el imbécil aquel por cada entrevista que le hizo la no-prensa? El País y otros muchos medios también emitieron hasta la saciedad aquel vídeo. ¿De verdad queremos esto?

Dependientes al límite, Manifestación el día 16 de mayo por el justo cumplimiento de la Ley de la Dependencia

Anoche Informe Semanal le puso cara y voz a un fracaso del Estado del Bienestar, un hecho intolerable y vergonzoso que se evidencia especialmente en comunidades autónomas como es la valenciana, que siempre se erige como ejemplo de la peor gestión de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.
Siento no poder colgar el reportaje, pero lo podéis encontrar en el minuto 20:30 de este vídeo.

MANIFESTACIÓN EN DEFENSA DE LA LEY DE LA DEPENDENCIA:
SÁBADO 16 DE MAYO A LAS 18 HORAS.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mostrar la dignidad

Esta tarde hemos sido testigos de la independencia más honrada y humanitaria de la que puede hacer gala un periodista. Gervasio Sánchez, fotoperiodista durante treinta años, nos ha ofrecido sus palabras cargadas de realismo y una crítica despiadada al poder y a nuestra profesión. En su conferencia titulaba La guerra no es un espectáculo ha recordado que "la única verdad de la guerra son las víctimas y cuanto más cerca estás de ella, más cerca lo estás de la verdad". Ha sido gratificante oírle hablar de sus principios a la hora de disparar su cámara fotográfica y ver cómo recuerda las historias que hay detrás de los rostros. Este hecho se evidencia con su proyecto Vidas Minadas, un auténtico ejemplo de periodismo de paz y de superación personal de las personas a las que Sánchez fotografió cuando una mina antipersona les robó partes de su cuerpo y de su alma.

Una de las personas a quien una mina antipersona casi mata (Vidas Minadas)

Al mostrarnos las vidas de los afectados por las minas diez años después, Sánchez nos ha reconocido que también le ha servido para cerrar ciclos vitales propios. La guerra tiene consecuencias durante muchos años y Gervasio Sánchez lo ha ejemplificado con nuestra propia guerra civil. Ha denunciado que aún existen familias que no han podido localizar a sus desaparecidos y que en las asociaciones de memoria histórica, por ejemplo, no se habla nunca del uso que se hizo en el bando republicano de niños asturianos para el frente con León en 1939.

La misma persona que arriba con su mujer diez años después (Vidas Minadas)

Sobre la espectacularización de la guerra en los medios, el fotoperiodista se ha lamentado de que haya "tanto mediocre" en los puestos de dirección y que se decida qué interesa sólo en función de la visión de occidente. Llegado a este punto ha comentado el otro "espectáculo dantesco" que es la cobertura desmedida de la Gripe A en los periódicos, mientras que de los 24.000 muertos diarios por el hambre, los 3.000 de la malaria o los 3.500 de la tuberculosis no tienen ni un mísero breve.
La humildad de Gervasio Sánchez es realmente admirable, acostumbrados como estamos al típico periodista Narciso que roza la misantropía. Ha comenzado alabando las buenas crónicas de información local, ya que tal y como ha dicho "para bien o para mal las crónicas en una guerra son más fáciles". Amén de su humildad, otra de las características que ha demostrado tener Gervasio Sánchez es la de ser un periodista con unos principios deontológicos y éticos muy claros: "existen muchas razones para no hacer una foto", ha dicho.
Asimismo nos ha regalado algunos consejos y citas de las que deberían marcarnos. Una de ellas ha sido de Kapuscinski, "a quien alguna gente cita y no debería hacerlo si no se le cae la cara de vergüenza". El frase que ha tomado del maestro polaco ha sido que "el periodista tiene que ser indeseable, inoportuno y certero en la impertinencia". Así es Gervasio Sánchez y hoy lo ha demostrado explicando que las armas de destrucción masiva son las armas ligeras, y la zona del mundo que más fabrica, vende y se enriquece con ellas es precisamente nuestra Unión Europea y, en especial, los cinco países que tienen veto en la ONU. España, por su parte, ocupa el puesto octavo en esta lista de la "mercadería de la muerte", tal y como la ha definido el fotoperiodista. "En el G20 de armas a España la invitaban seguro", ha ironizado.
Personalmente me ha emocionado oírle decir que no le gusta que le califiquen de periodista comprometido, porque "el periodismo es compromiso, son sinónimos". Ha dicho, además, que "fotografiar la muerte y la agonía es tan fácil que a veces da vergüenza hacerlo". Él destaca que con sus fotos pretende conseguir "mostrar la dignidad de las personas", lo cual en una guerra es mucho más difícil de conseguir, pues a todas las víctimas se la intentan arrebatar.
Reitero que ha sido una gozada escuchar y aprender de alguien que se ha hecho a sí mismo y ha conseguido mantenerse independiente y con unos valores éticos y profesionales dignos del mejor periodismo, además, lo he disfrutado con otros amigos. Su tono calmado pero certero y sin ambajes suele incomodar a quien tiene el poder (político o mediático), de modo que espero que mañana en la entrega de premios de la Unió de Periodistes Valencians sea tan crítico como lo fue en los Ortega y Gasset... "a quien le moleste que se joda".

Aquí os dejo algunas recomendaciones que ha hecho Gervasio Sánchez:
- Otra manera de contar, de John Berger y Jean Mohr
- Últimas noticias sobre el periodismo de Furio Colombo
- La revista Mundo Negro

domingo, 3 de mayo de 2009

Debate de los estudiantes de periodismo sobre su futura profesión

Hoy, 3 de mayo, día internacional de la libertad de prensa es un buen momento para reflexionar y escribir sobre el periodismo.
Los pasados 29 y 30 de abril, la Universidad Miguel Hernández de Elche celebró las IV Jornadas Internacionales de Periodismo, cuyo título era Reinventar los medios locales. Como bien se suele decir, tuve el honor/la responsabilidad de participar como ponente en una mesa-debate con otros tres estudiantes de periodismo: Helena Ledesma de la Universidad Autónoma de Barcelona; Asunción Madrid, de la Universidad de Murcia, y Félix Arias, de la misma UMH. Tras nuestras intervenciones, muchos compañeros se lanzaron a preguntar y opinar sobre todo aquello que habíamos tratado, pues nos concierne y, sobre todo, nos importa. La crónica del debate que se formó la encontraréis aquí. A propósito del enlace, uno de los detalles que más me han gustado de los organizadores de estas jornadas ha sido su total apuesta por la web2.0 para informar sobre las jornadas.
Puesto que no sería justo explicar aquello que aportaron Helena, Asunción y Félix, sí me gustaría destacar que todos coincidimos en la necesidad de formar periodistas especializados en un mercado que respete unas mínimas condiciones laborales. A continuación plasmaré algunas de las ideas que espero haber transmitido.

Crisis del periodismo
El periodista del mañana, al igual que hoy, deberá ser crítico, honesto, responsable y comprometido. Lo que nos dará un "valor añadido" es que podamos interpretar o comunicar con mayor profundidad. Si alguien compra el diario en el futuro (que, pese a lo que digan muchos sí sobrevivirá tras su necesaria transformación) lo hará para buscar una crónica política o un reportaje que le interprete aquello de lo que ya sabe por otros medios. Del mismo modo, si alguien ve un vídeo lo que espera es un buen montaje, buenos efectos, imágenes y sonido. ¿Cómo entonces podremos hacerlo si ahora lo que se lleva es el periodista multimedia/multidisciplinar/autosuficiente? Es imposible pedirle calidad a alguien que tiene que redactar un texto para la web y el diario, montar un vídeo, sacar las fotos, colgar ambas cosas, retocarlas... Lo ideal para poder interpretar o comunicar de la mejor forma posible es especializarse en un campo informativo y/o mediático, amén de la cultura general que se ha de tener de temas y formatos.

El papel de las universidades
No voy a ponerme a criticar a la licenciatura de periodismo de la UV porque no quiero alargarme, pero sí lo que creo que debería ser la carrera de periodismo. En mi opinión debería estar dividida en dos bloques: el primero que ofreciera variedad de conocimientos y formas de comunicar (un poco de sociología, un poco de televisión, un poco de economía, algo de radio...), y el segundo, cuando el estudiante ya se ha dado cuenta de lo que le llena y en lo que es bueno, un bloque de especialización en el medio y en los ámbitos informativos en los que quiere trabajar. Actualmente, si le preguntas a algún estudiante de periodismo de la UV que te diga dos carencias principales de su carrera (lo siento, no he podido evitarlo) contestará que faltan prácticas y las asignaturas se repiten año tras año, causándonos desespero a muchos. En la UV los estudiantes de periodismo no sabemos absolutamente nada sobre la radio, los contactos con la tele son esporádicos y nos obligan a preguntar cómo se hace un balance de blancos de un año para otro y sesiones escribiendo noticias sólo las hemos tenido dos horas por semanas durante el segundo cuatrimestre del primer curso. Crónicas hemos escrito dos o tres en todo lo que llevamos en la universidad (nos queda quinto). En resumen, la carrera universitaria de periodismo debe ofrecer variedad de conocimientos y medios de comunicación, más prácticas y una mayor especialización.

Plan Bolonia
Sobre cómo afecta a la periodismo lo comentaré cuando la ANECA acepte la propuesta de plan de estudios de la UV que, por lo que me han contado compañeros metidos en asambleas y reuniones, peca de ser un refrito de lo que existe ahora con algunos aciertos y desatinos. Los puntos positivos serían la obligatoriedad del inglés (aunque sólo con una asignatura) y la de las prácticas externas. En lo concreto, por lo que sé, hay algunas asignaturas que ilógicamente antes eran optativas, pero que son imprescindibles para tener una visión global de las salidas profesionales como son gabinetes de comunicación o agencias de información. Los fallos, amén del refrito en sí, es que se reduce a una asignatura el periodismo digital (¡como si fuera simple!), las prácticas siguen siendo pocas, pero lo más desafortunado es que se han cargado la optatividad dejándola sólo para cuarto curso, y así, ¿cómo nos vamos a especializar? Pues pagando un máster. Esperemos que, como ha dicho el Gobierno, tengan precios públicos y las becas hagan su aparición. Por último, y dado que con Bolonia se deberá asistir a clase sí o sí, no quiero cerrar este epígrafe sin añadir que no sólo en las aulas se aprende, saltarse la clase para alargar una charla con los amigos en la cafetería puede aportar mil veces más que cualquier cita de Randal.

Por último, me gustaría concluir de la misma manera que hicimos todos el pasado miércoles: toda esta crisis de los medios pasará. Un estudiante preguntó si las facultades de periodismo eran actualmente fábricas de parados. Tal y como están concebidas y en el momento en el que nos encontramos sí, pero recordemos cómo estaban hace sólo unos años nuestros compañeros de arquitectura y cómo están ahora. Cuando se produzca la reconversión del periodismo en la universidad y en los medios todo se normalizará. Yo espero vivirlo.




PEQUEÑO PERO INTERESANTE ANUNCIO:
  1. Martes 5, a las 17 horas, en el salón de actos de la Facultad de Filología de la UV, pase y debate a raíz de la película Gomorra, basada en la investigación de Roberto Saviano. El periodista Joan M. Oleaque moderará el debate.
  2. Miércoles 6, a las 11 horas, en el Saló de Graus de la Facultad de Filología de la UV, conferencia: "periodisme valencià: passat i la incertesa del futur" a cargo del periodista J.J. Pérez Benlloch y Josep Torrent. Moderará Ximo Clemente, presidente de la Unió de Periodistes Valencians.
  3. Miércoles 6, a las 18 horas, en el salón de actos de la Facultad de Filología de la UV, el fotoperiodista Gervasio Sánchez ofrecerá una conferencia y proyectará parte de su trabajo. Presentación y moderación a cargo de Josep Lluis Gómez Mompart.
Estoas interesantísimos actos están motivados por los Premis Llibertad d'Expresió que otorga la UPV y que este año premian a Roberto Saviano, Gervasio Sánchez y a J.J. Pérez Benlloch.