martes, 30 de diciembre de 2008

II Fòrum de Periodistes de la Mediterrània. Els Balcans: la informació, entre el discurs violent i el discurs pacificador

Los pasados días 11 y 12 de diciembre se celebró en Gandía el II Fórum de Periodistas del Mediterráneo cuyo leitmotiv se centraba en el conflicto de los Balcanes. Antes de comenzar con esta pseudo-crónica me he de disculpar por mi ausencia y tardanza por estos lares, provocada en parte por una tendinitis que se me agarró sin saber cómo al brazo derecho. ¿Excusas? Sí, pero verídicas.
Participé en el fórum porque en su día asistí a la primera edición y me dejó un buen recuerdo, además, he de confesar que mis conocimientos sobre el conflicto de los Balcanes eran (y aún son aunque menos) bastante escasos y confusos. He constatado con amigos de "mi generación" que estas guerras se nos escapan porque cuando sucedieron éramos muy jóvenes para enterarnos y la guerra era demasiado reciente para que nos la enseñaran en las escuelas.
La conferencia de apertura del fórum estuvo a cargo de Tamara Kaliterna, (foto abajo, no del fórum) que en ese momento se dirigió a los asistentes como portavoz de la plataforma Mujeres de Negro de Belgrado. Esta croata que vive entre serbios, lo cual lamentablemente sí es significativo en este caso, ha vivido y contado muchas cosas como periodista (aunque estudió sociología) y de tanta crueldad que ha visto su voz sonaba triste y pesimista. Es una luchadora, de eso nos dimos cuenta desde el principio, pero una luchadora que pese a no rendirse nunca, tampoco confía en el futuro. Kaliterna propuso como portavoz de la plataforma Mujeres de Negro la paz feminista en contraposición al sistema patriarcal que ha demostrado ser violento y discriminatorio en todos sus ámbitos. Esta plataforma tiene como ideario, en palabras de la periodista, "antipatriarcal, antimilitarista, internacionalista, anticlerical, antifundamentalista y antihomófobo".
Tamara Kaliterna explicó la imagen que se daba de la mujer en Serbia. Durante la era Milosevic había tres modelos de mujer: "las fieles acompañantes de sus maridos", "la política" y "la viuda de un héroe de guerra que luchó por la Gran Serbia". Después de Milosevic, según Kaliterna, las mujeres estuvieron más degradadas en los medios de comunicación, "o un símbolo sexual, o un ángel del hogar, o una esposa, o madre sin personalidad". Llegado a este punto la periodista apuntilló que de esta situción "sólo la mujer es culpable". Argumentaba que había más mujeres en los medios y que las asociaciones de periodistas profesionales no protestan en contra de esto. Desgraciadamente en nuestro país, nadie puede explicar por qué, las mujeres, pese a ser más en número en los medios, aún no han accedido a los puestos de dirección.
A la mañana siguiente, las charlas estuvieron moderadas por Francesc Bayarri, gran periodista valenciano, director del periódico universitario Nou Dise y autor del libro Cita a Sarajevo que muy pronto aparecerá por aquí. El primero en intervenir fue Plàcid García Planas, jefe de la sección de Internacional de La Vanguardia (quizá la mejor de nuestro país) y fue uno de los mejores de todo el fórum a mi parecer. García Planas había cubierto la información de aquel conflicto tan complejo y nos habló desde el punto de vista del corresponsal de guerra. Comentó, como no, el mito de "La Tribu" de los periodistas de guerra, e incluyéndose a sí mismo los calificó de "creadores de superficialidad". Con un tono jocoso, el cual mantuvo en toda su intervención, afirmó que la clave del periodismo es "no decir demasiadas tonterías". Aludió a lo que casi todos pensamos de este tipo de periodismo, es decir, la espectacularización del mismo y que, para el periodista, tuvo su punto de inflexión en Kosovo, pues el periodismo de guerra se había convertido en "un deporte de masas". Como solución a esta banalización propuso la honestidad de intentar ser objetivo aunque no exista la objetividad.
Cuando hablaba Plàcid lo hacía con ese aura que tienen los periodistas de esa llamada "Tribu" de corresponsales de guerra. Es una mezcla de narcisismo y sabiduría de la experiencia que confluye en un torrente de anécdotas que jamás le pedirías que parara. Digo lo de narcisismo sin la menor intención de ofender, pues una falsa modestia nos dejaría sin escuchar las historias, y todo el mundo sabe que las mejores historias periodísticas (salvo excepciones wellsianas) son las reales contadas por quien las vivió en primera persona. El problema surge cuando el periodista en cuestión se centra más en sí mismo que en lo que le envuelve, lo cual parece que es secundario en su historia. No obstante, el caso de Plàcid García no era así de ningún modo.
Después intervino Karlo Budor, catedrático de lengua española en la Universidad de Zagreb, quien comenzó su ponencia recordando a un periodista croata que hizo el primer manual de ética y deontología periodística en 1978, pero quien no he conseguido apuntar ni conseguir por ahora su nombre (si alguien puede aportarlo le estaré muy agradecido). Budor habló de un concepto que ya había aparecido a lo largo del fórum, el Hatespeech, el discurso del odio, tan presente en los medios de comunicación por aquel entonces y aún hoy en día en ciertos sectores mediáticos (esto último es mío). El lingüista propuso la "democratización de la justicia, los medios de comunicación, el control y el autocontrol", es decir, "que se les deje trabajar con las normas éticas de la profesión".
Tamara Kaliterna cerró la mesa de la mañana, esta vez desde un punto de vista más periodístico y muy ejemplificante que nos suscitó mucho interés a los que allí estábamos. Comenzó aludiendo a otro conflicto trágico, aunque ajeno al Mediterráneo, el genocidio en Rwanda. La periodista comenzó contando el caso de un dibujo de un machete en un periódico local cuyo texto rezaba lo siguiente: "¿Qué armas podríamos utilizar para conquistar a los tutsis de una vez para siempre?". Después comentó el veredicto del Tribunal Penal Internacional para Rwanda que condenó a la Radio Televisión Libre des Mille Collines en la que se daban en antena los nombres y matrículas de coches de quienes debían ser asesinados. Según el fallo del tribunal de 1997: "sin un arma de fuego, machete o cualquier arma física, causaron la muerte de miles de civiles inocentes".¿Qué mejor ejemplo para explicar la teoría del hatespeech?
El mismo discurso del odio se daba en las canciones de Simon Bikindi. Sus letras antitutsi se prohibieron en Rwanda en 1994. Algunas personas aludieron entonces a la libertad de expresión para defender al cantante, pero para Kaliterna (y para el que escribe) "un discurso político o una canción puede distinguirse por incitar al genocidio. Si Bikindi pretendía que su música incitara a otros a cometer genocidio cometió un crimen cantando".
Para un servidor, Kaliterna con estos dos ejemplos rwandeses ponía el dedo acusador en los medios de comunicación, indispensable herramienta para difundir el discurso del odio que es el que lleva a los hombres fanáticos y, por qué no decirlo, imbéciles a matar por razones irracionales. Recordemos a Goebbels, quien no era para nada un imbécil, que sí convenció a casi todo un país y los tornó imbéciles perdidos.
La periodista croata se centró entonces en el caso de los Balcanes y esta vez cargó contra políticos, fuente primaria del discurso del odio. Me sorprendió sobremanera que el vicepresidente del gobierno serbio de 1998 a 2000 y candidato presidencial hubiera afirmado sin tapujos que le gustaría sacarles los ojos a los croatas con una cuchara oxidada. Pero también hubo para el clero, pues un sacerdote ortodoxo serbio aparecía llorando en televisión con la calavela de un supuesto bebé serbio que habían asesinado los croatas. Por supuesto, nunca se supo si en realidad era cierto, pero el odio brotaba a borbotones por la catódica, de eso no cabe duda. Tamara Kaliterna lo tenía claro, "la clave del poder de Milosevic fue su descubrimiento de que a la gente le encanta odiar". Bajo el lema de que "la verdad cura", la periodista proponía como solución los comités de verdad que ya existen en muchos países.
En el turno de preguntas Kaliterna dio un dato que a simple vista parece curioso, pero encierra mucha verdad, "en la antigua Yugoslavia hay más de 140 definiciones para la palabra Guerra".
Por la tarde, la última mesa estuvo moderada por el catedrático en Periodismo, Josep Lluis Gómez Mompart, jefe del departamento de Teoría de los Lenguajes del cual depende la licenciatura de periodismo de la Universitat de València. Faltó a la cita por indisposición el enviado especial a los Balcanes de Canal 9, Josep López. Quien comenzó la sesión vespertina fue Carlos Flores, (excelente) profesor de la Universitat de València de derecho constitucional y especialista en Europa del Este. Con una dicción impecable transmitió una visión desmitificadora con respecto a los Balcanes en la actualidad, es decir, que en hoy por hoy no son un puñado de grupos étnicos masacrándose unos a otros incompresiblemente. Nos recomendó encarecidamente hacer turismo por cualquier país de los que formaban la antigua Yugoslavia. Se comentó en el turno de preguntas sobre los estereotipos que transmitían los medios y Gómez Mompart destacó que tanto la propia vida, como los medios de comunicación precisan de estereotipos.
Miguel Ángel Villena, (foto abajo, no del fórum) periodista de El País durante aquel conflicto y autor de "Españoles en los Balcanes", fue la última intervención del fórum. Aseguró que "toda guerra es una guerra de propaganda". Se quejó de que los medios caen constantemente en el error más grave al relatar un conflicto bélico tan complejo y es olvidar el por qué. Aquello no era una guerra civil, había mucho más odio y muchas más facciones y sinrazones por las que matarse. Villena recordó el tópico real y realista de que "la primera víctima de una guerra resulta ser la libertad de expresión".
El periodista de El País relató (con ese aura de haber pertenecido a "la Tribu") imágenes terribles como las apuestas que hacían los francotiradores entre sí a ver quién mataba a más niños, puesto que eran un blanco más difícil. O el atestado suelo de Sarajevo donde no queda ni un metro cuadrado libre de tumba.


Antes de concluir con esta pseudo-crónica apunto aquellos libros y películas recomendadas durante el fórum para que no caigan en el olvido tanta recomendación. Libros:
- Un puente sobre el Drina. Ivo Andric, bosnio y único premio Nobel de literatura de la ex Yugoslavia
- Cita a Sarajevo. Francesc Bayarri
- Idealistas bajo las balas. Paul Preston (sobre los corresponsales de guerra en la Guerra Civil Española)
- La revancha del reportero: tras las huellas de siete grandes corresponsales de guerra. Plàcid García-Planes (no lo recomendaron pero buscando sobre él en la Red he topado con él y tiene buena pinta, más aura de Tribu).
Películas (por cierto, se comentó que para ser el complejísimo conflicto bélico que había sido, Hollywood y el cine europeo en general no le ha sacado partido):
Y con esto concluyo. Espero que una entrada tan larga le pueda aportar algo a alguien, al menos a mí sí me ha servido, y mucho, repasar mis tendiníticas notas y plasmarlas en la Red para que nunca se me pierdan. Espero, asimismo, que mis "reflexiones" hayan quedado meridianamente contrastadas con respecto a las opiniones e informaciones que dieron los conferenciantes del Fórum. Si alguien tiene alguna duda de lo que es mío y lo que es de otros que me lo haga saber para aclararlo. Evidentemente esta entrada no pretende ser una crónica al uso, ni siquiera una "crítica" al fórum, es, como ya he dicho, una pseudo-crónica con fines reflexivos.
Nos vemos en el III Fórum de Periodistes de la Mediterrània.

1 comentario:

c1elqv dijo...

Hey, Moledo:
me sorprendes (bien) para empezar el año. me gustó lo que cuentas. me hubiera gustado ir (ya sabes, creo que habría estado en mi "salsa").
Un abrazo, sigue así,