miércoles, 29 de octubre de 2008

De buen humor


El buen humor es una de las actitudes más versátiles que tenemos los humanos. Muchos han reflexionado sobre las causas, razones y efectos del sentido del humor y lo gracioso es que parece que todos tengan razón aunque digan lo contrario. Hay quien afirma que el sentido del humor es reírse de las propias desgracias (en tiempos de crisis hay donde elegir) y que es signo de inteligencia reírse de uno mismo. Sin embargo, también se puede tildar al humor como lo hizo el humorista gráfico Claude Serré, como “una cobardía, una manera de huir de la realidad” [dibujo de Serré a la izquierda]. Una persona discapacitada puede normalizar su situación ante los demás con un comentario gracioso o también puede incomodarles y dejar patente que ni él o ella lo tiene asumido.
El humor se puede abastecer de la ignorancia o la inteligencia más asombrosas, a las que luego se les añade más o menos sutileza. Algunas veces lo cómico nos hace dejar de pensar, en otras primero pensamos y luego reímos y en algunas ocasiones reímos porque no sabemos lo que hacer o nos la juega el subconsciente, sobre todo en los velorios. También está quien critica la realidad con sentido del humor y quien la relativiza. Y no olvidemos a los enemigos del humor: los que se ofenden sobremanera por lo cómico y los que insultan amparándose en el chiste.
Sorprende pensar la cantidad de usos que le damos al buen humor que, en la mayoría de los casos y sin entrar en cuestiones médicas, nos beneficia directamente a nosotros y a nuestro entorno. Todos deberíamos intentar tener mejor humor y reír más, ya que la verdadera crisis de la humanidad llegará si algún día dejamos de hacerlo.
Por cierto, según el entendido en esta materia Groucho Marx, “el humor es posiblemente una palabra”.

sábado, 18 de octubre de 2008

Propuesta de CQC para reformar la declaración de la renta

El programa Caiga Quien Caiga ha realizado un tercer reportaje sobre los festejos y tradiciones de nuestro país que implican la muerte de un animal. El reportaje de la sección Proteste Ya lo podéis ver aquí.
Se denuncia que se destinan 564 millones de euros a "nuestra fiesta nacional". Ellos proponen que se cree una casilla en la declaración de hacienda para que los ciudadanos puedan elegir si subvencionar este tipo de actividades con su dinero o no, ya que, según el reportaje, un 69 % de los españoles está poco o nada interesado en las corridas de toros. Para llevar a cabo esta especie de "campaña" lanzada por el programa de La Sexta se nos ha facilitado desde el mismo una dirección de correo a la que tenemos que pedir, si es que así lo queremos, que se incluya esta casilla para poder elegir. La dirección es: secretaria.prensa@meh.es.
Los toros cada vez interesan menos a los españoles, sin embargo es lógico pensar que una curiosidad tan propia y por lo tanto tan atractiva a nivel turístico, si no manifestamos lo contrario, los gobiernos de turno van a seguir manteniéndola por lo siglos de los siglos. Podríamos pensar que subvencionar a ciertos "artistas" españoles con dinero público es también desperdiciar nuestro dinero y seguramente en esos casos también nos gustaría tener una casilla para decir que nanay, no obstante el caso de la tauromaquia es diferente, pues implica el espectáculo que concluye siempre con una muerte.
Un extravagante asesino a quien no quiero ni buscar en el Google ató a un perro a una pared, le colocó comida a una distancia imposible de alcanzar y fue fotografiando como moría de hambre lentamente. Ese hombre se hacía llamar artista, luego parte de la cultura. Si otro espécimen estrambótico, esta vez en caso hipotético pero verosímil, decide realizar una "obra de arte" con un bosque y tala todos los troncos a distintas alturas para crear un bonito efecto visual, ¿será eso cultura?
Por todos es sabido lo difícil que es trazar la línea que separa lo que es cultura de lo que no lo es, pero lo que sí deberíamos tener claro es que utilizar la vida y la muerte reales como elemento de la misma no es ético ni se puede sostener con la excusa de la tradición. Muchas de ellas duraron más siglos que los toros y hoy no existen.
Es curioso que se cree una campaña de concienciación y manifestación ciudadana a través de un programa de televisión, lo cual me recuerda una gran frase que le oí a una de las mejores profesoras de periodismo de la Universidad de Valencia, Lola Bañón, quien dijo sin ambages que "hacer periodismo es hacer política", es tomar partido por lograr un mundo diferente o dejarlo como está, teniendo en cuenta el poder que tienen los medios, pero también la responsabilidad que éste implica.
Ojalá la propuesta de CQC se tenga en cuenta.

viernes, 10 de octubre de 2008

Música libre

Para el famoso proyecto que os he anunciado sin presentarlo del todo hemos precisado de música. La música le suele dar un valor añadido a todo, por lo que es una pena que algo se quede desmerecido porque para cumplir la ley se deba pagar un dinero a grandes discográficas. Sin embargo, la magia de este mundo virtual que estamos creando nos permite compartir libremente basándonos en la buena voluntad y el respeto, valores ajenos a grandes industrias, por muy culturales que sean.
Así pues, gracias a un buen amigo, hemos encontrado una página que es una auténtica mina en la que, como toda mina, te encuentras mucha porquería, pero más de un diamante en bruto, en este caso musical. La página en cuestión es Jamendo y en ella los artistas y todo aquel que quiera puede subir sus canciones para que la gente las escuche y se las baje libremente. Muchos ya la conoceréis, pero para mí ha sido un auténtico descubrimiento. Las aportaciones ascienden a más de 12.000 álbumes (muchos de ellos con una sóla canción), provienen de todas partes del mundo y contemplan todos los estilos musicales habidos y por haber. Merece la pena bucear en esta web y promocionar o utilizar aquello que te gusta, respetando, eso sí, los Creative Commons que son adonde debería parar toda la cultura que se ofrece en la Red.

Yo os ofrezco esta joya rockera de White Light Riot:

  


miércoles, 8 de octubre de 2008

Perdón por el retraso

Sí, ya sé, ya va siendo hora de volver a la Red. Ciertas personas a las que aprecio mucho me han dado un toque de atención con respecto a esta bitácora, uno hasta me ha pedido al menos una entrada de despedida. No me voy a ir, al menos por ahora. Me gustaría seguir experimentando en la red social y divulgar lo que humildemente pueda aportarle, con las mismas ideas de aquel primer post, que tampoco queda tan lejano (sigo siendo un novato por estos lares).

La pregunta es obligada: ¿por qué tanto retraso? Simplemente porque parece que no tengo espíritu del autónomo y al no considerar el blog una necesidad, ni obligación, de primer orden he ido atrasando la fecha de inicio. El trabajo se me acumuló a principios de mes de septiembre y he tenido un comienzo de curso algo estresante: muy pronto sabréis por qué y seréis de los primeros en poder comprobar en qué he dedicado buena parte de mi tiempo y mis ilusiones este fin de verano-principio de curso. Y en ello sigo y seguiré este puente del 9 y 12 de octubre.

Durante este verano he tenido el privilegio de ser testigo de uno de los proyectos más emocionantes que he visto nunca. La agencia de viajes de perfeccionamiento de idiomas Viajar y Estudiar preparó un programa para que las personas con discapacidad puedan estudiar idiomas en el extranjero (en este caso en Dublín) con la seguridad de evitarse mil luchas diarias. Ciegos, sordos y personas con movilidad reducida juntos, estudiando, divirtiéndose, conociendo otro país, integrándose entre ellos y con más personas con las facilidades que supone estar un lugar accesible y tener unas clases adaptadas a las necesidades de cada minusvalía. Muy pronto sabréis más.


Evidentemente, aprovechamos la ocasión para visitar Irlanda, la de las Guinness, la de la música celta, la del resquemor hacia los ingleses, la de U2 y The Cranberries, la de James Joyce, la de la hierba mullida, verde y limpia... la de la lluvia. Fue una estancia inolvidable que merece una entrada en esta bitácora en cuanto ordene imágenes y notas sobre el viaje.

Después de Dublín, viajé a Malvern, una aldea de las montañas británicas, cercana a Birmingham a trabajar y pagarme parte de la estancia en Dublín. Al volver a España visitamos la aldea asturiana de Mestas de Con. Entrañable pueblo, pero nos quedamos sin ver nada más de Asturias. Un desacierto que habrá que subsanar.

Al entrar septiembre y sus síndromes posvacacionales nos acordamos de que estábamos en crisis y nos la hemos comido día tras día, cada vez más indispensable en la Cesta de Noticias. Los irrisorios intentos de Zapotero por transmitir confianza acá y allá, y el desmedido aprovechamiento político de la crisis por parte del Partido Popular no sorprenden a nadie. Ambos tienen parte de razón: para que la economía siga su curso se debe confiar en que nuestros bancos no habían comprado los famosos "activos tóxicos" que hay en EE.UU. y que comprará el gobierno de Bush, pero ¿cómo saberlo con certeza? Zapatero llama a la calma cada vez que puede porque si cunde el pánico y la gente corriente comenzamos a sacar los ahorros del banco (como ya hacen algunos), entonces sí tendremos un crack del 29 casi ochenta años después. Con medidas como la de hoy, de subir hasta 100.000 el mínimo del depósito bancario la gente seguimos confiando -qué remedio-. Y, por otra parte, Rajoy y Montoro (que es poco parecido a Pizarro) tienen su parte de razón en afirmar que no se actuó con rapidez y, por supuesto, están en su derecho de ofrecer medidas liberales ante la crisis (rebajas fiscales, poca intervención estatal y menos gasto público), pero que no esperen que el PSOE les haga mucho caso, aunque visto lo visto puede que algún día sí... Por lo que a mí respecta prefiero déficit x con ayudas sociales a déficit 0 con una Ley de la Dependencia a la valenciana. Esto es lo poco que yo entiendo y opino.

Ahora, como se ve arriba, todos aprendemos economía (periodistas que devienen en ilustres catedráticos de mercados financieros internacionales los hay a mansalva), pero vamos a confiar en que puede que por fin los que manejan los hilos de la globalización económica aprendan del error y creen un marco normativo internacional real para que vivamos en una economía sin estos sobresaltos y, por encima de todo, más justa para con todos.