martes, 10 de junio de 2008

La semilla del maltrato

Impactante corto titulado Papás y mamás dirigido por Marisa Crespo y Moisés Romera.
Después de ver el corto os recomiendo ¿Qué les pasa a los hombres? de Soledad Gallego-Díaz y Familia patriarcal y machismo asesino de Bonifacio de la Cuadra.


6 comentarios:

Julia dijo...

Buff! Duro, pero crudamente real. Me ha puesto los pelos de punta.
Ah! Bienvenido al mundo blogger. Yo ya llevo un tiempo por aquí y a mi, como a ti, me encantó desde el principio.


Un saludo!

EL QUEJICA dijo...

Hola de nuevo:
Quisiera hacer alguna reflexión sobre este tema.
La primera es que no comparto la opinión de Soledad Gallego, no es "cosa de los hombres", es un problema en el que influye varios actores:
Primero, la Justicia. Me explicaré: si un hombre mata, va a la carcel, si uno roba va a la carcel, si viola va a la carcel. ¿Por qué, entonces, la justicia no manda a la carcel al que se aprovecha de su fuerza fisica? Y si la Ley no lo permite...
Entonces entra el segundo actor: Los políticos ¿Por qué no hacen leyes que permitan meterlos en la cárcel? Y si estos no las hacen... Entran los terceros actores: los ciudadanos (masculinos y femeninas, como diría Bibiana Aído)
que con sus votos eligen a los que les han prometido hacer tantas y tantas cosas por ellos: igualdad, seguridad, bienestar, etc. Y que luego cuando no lo han hecho y nos vuelve a tocar votar no lo recordamos. "Es tan corta la memoria de los ciudadanos/ciudadanas en la política como la de los peces/pezas".
Mi voto irá al político que meta, a esos COBARDES que pegan a las mujeres, en una carcel de donde no salgan nunca o mejor aún que salgan si les hacen un cambio de sexo.
Y una segunda reflexión: ¿Por qué la mujer maltratada no deja a su maltratador? En la mayoría de casos vuelve con él, quita la denuncia, incumplen (ambos dos) la sentencia de alejamiento. ¿Por qué? No me lo explico. ¿Martir por gusto?

Un saludo

Salva

moledo dijo...

Para empezar diré que creo que éste es uno de nuestros problemas más importantes y que muchas veces queda ninguneado por la Opinión Pública (ya que no es una de las preocupaciones principales de los ciudadanos según las encuestas). Creo que estas tragedias no se resuelven endureciendo la ley para castigar a los maltratadores, aún con eso, también opino que sí habría que endurecerla. La base de esta clase de terrorismo la encontramos en la historia, la lejana y la cercana, comenzando por el dominio total de una religión absolutamente misógina (sí, ya sé que hay peores, pero eso no excusa) o por una dictadura de casi cuarenta años en la que, por ley, se situaba a la mujer en un estamento inferior al hombre. ¿Cómo cambiar la mentalidad de una sociedad que ha vivido en el machismo naturalizado (y legislado) casi toda su historia? Apostemos por la educación.
Las expresiones que señalaba Bonifacio de la Cuadra como “¿tú ayudas a tu mujer en las tareas de la casa?”, en las que se atribuye directamente ese trabajo a las mujeres a las que hacemos un favor si ayudamos, son las que demuestran que es un problema de mentalidad, no tanto de ley, ni de las personas que tienen asumida esa mentalidad, y me refiero con esto también a esas mujeres que, como comentaba Salva, increíblemente vuelven con su potencial asesino. La mentalidad de dependencia que tienen esas mujeres es tan grande, está tan interiorizada, que ni los golpes consiguen cambiarla. Los políticos tienen que poner los instrumentos para que esas mujeres se puedan defender, sí, pero igual de importante considero que es instaurar una mentalidad democrática e igualitaria (en el ámbito público y privado de la persona) en los niños.
Por esta razón me gustó tanto el corto que os he ofrecido, porque evidencia que este problema no se solucionará si no educamos correctamente a los ciudadanos del futuro. De modo que si implantan una asignatura que fomenta esos valores democráticos e igualitarios en los futuros hombres y mujeres yo la aplaudo.

EL QUEJICA dijo...

Estoy de acuerdo contigo: leyes, política, igualdad.... pero reflexionemos y vayamos más allá de la literatura:
parafraseando a Bonifacio de la Cuadra: ¿Tú ayudas a tu madre en casa? ¿Y tus hermanos? ¿Os fijais si vuestra madre o padre vienen cansados después de horas de trabajar como burros y echais una mano a recoger, limpiar, fregar los cuatro cacharros de la cena o les dejais todo? ?¿Eso no es también violencia doméstica?
Desde luego hace falta un cambio de mentalidad y sobre todo la de muchos jóvenes, esos que se pierden en un mar de palabras bonitas y gestos "chupis" sin mirar más allá. Se empieza por dejar el vaso sin recoger "que ya lo hará mamá cuando vuelva" y se puede terminar por esclavizar a tu propia mujer.
En fin: ¡Tened cuidado!

Un saludo/saluda

Salva/Salvo

Anónimo dijo...

Despues de un tiempo quiero darte otra poesía:
Quizás estos versos ayuden a entender mejor lo que nos pasa:

Veía pasar a María,
de camino a la vida que él le
daba día a día.
Su ropa llena de rosas,
y en su alma las espinas.
En su cara el color,
en su fondo el dolor
escondido en las esquinas.
Sintiendo el amor aun dentro,
y en verdad es solo instrumento,
es la justificación para el perdón.
La dueña de un reino,
esclava de su propio infierno,
sin llegar a comprender que es mentira,
que no la quiere el que maltrata y castiga.

El miedo se acostara en su cama,
otra vez volverá a despertar el perdón vestido del que dirán
y así
día a día sé ira muriendo la dama,
y quedaran los golpes que nunca se irán.
Un día llegaran las alas,
quizás las alas de la huida,
o en el peor de los casos las rosas,
rosas sangrando de vida.


Un beso

Dunia

moledo dijo...

Muchísimas gracias, Dunia, por regalarnos este poema tan claro y tan bello. A mí me han gustado especialmente los versos "en su cara el color/en su fondo el dolor", que me han hecho pensar en el gran muro que deben de crear las mujeres maltratadas entre ellas (y su dolor) y el resto del mundo -incluyendo a su maltratador- para soportar tanto palo y tanto perdón falso.
Pero, Dunia, ¿de dónde lo has sacado? ¿no nos revelas de qué poeta o poetisa?
Te animo a que sigas aportando estas pequeñas joyas.
Un beso.