miércoles, 14 de mayo de 2008

Poligamia y poliandria

Demasiado se ha hablado de la foto que se hizo, sin saberlo, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, con un empresario polígamo en Níger. Apareció en la instantánea con el empresario de chufas, sus tres mujeres y parte de sus 18 hijos. Por supuesto y como no podíamos esperar de otra manera, los periodistas ávidos de contradicciones en los partidos de izquierda (más si éstos gobiernan) han tenido oportunidad de cargar las tintas, como es el caso de Periodista Digital, que en el titular-enlace de su Boletín escribía: "De la Vega, adalid de la igualdad, posa con un empresario polígamo en Níger".
Hoy aparece en La Voz de Galicia un artículo de Ignacio Bermúdez de Castro que apunta:

"Malamente se puede visitar Níger, donde la poligamia es habitual, con planteamientos etnocéntricos, es decir, aquellos que tienden a ver y a analizar el mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. Se puede estar en desacuerdo con esta práctica. Todos lo estamos. Pero no es de recibo soltarlo en tierras nigerianas y en viaje de Estado. (...) Resultaría más conveniente realizar este tipo de viajes con planteamientos más próximos al relativismo cultural. O sea, intentar entender, que no aceptar, un comportamiento cultural de acuerdo con los valores y normas de la cultura donde está sucediendo."

El columnista introduce términos propios de la antropología social como son los planteamientos etnocéntricos y el relativismo social el cual, como se encarga en señalar, no es aceptar lo que es diferente a lo propio, sino intentar entenderlo. Y si es un verdadero "drama" que hay que erradicar, como son las violaciones a los Derechos Humanos (en los que no vale relativismo de ningún tipo), entonces que se luche contra esa situación inhumana, por ejemplo, no legitimando un gobierno totalitario con visitas de Estado.
El caso -o más bien la foto- que nos ocupa ha hecho que la vicepresidenta se lance al momento a calificar esta situación de "drama" que hay que erradicar y tiene razón en el sentido de que la poligamia entendida como una imposición cultural y religiosa obliga a las mujeres a aceptar ese sistema. Sin embargo, y tal y como señala Bermúdez de Castro, existen también lugares del mundo en los que se practica la poliandria, que es la unión de una mujer con varios hombres, lo cual, si es por imposición de la cultura y la religión del lugar, será igual de dramático que en Níger.
Con esto pretendo decir, y que me perdonen si hiero sensibilidades, que la poligamia, al igual que la poliandria, no son malas por naturaleza, ni una aberración contra nuestra integridad humana SI Y SÓLO SI se ha alcanzado mediante una reflexión libre y plural que ha conducido a esa situación. Al fin y al cabo, y aunque a nadie se le haya ocurrido recalcarlo, el matrimonio o la unión de personas se produce/debería producir por amor, concepto también relativo y sobre todo subjetivo, de modo que ¿quiénes somos nosotros para censurar que más de dos personas se amen?

2 comentarios:

Jorge Bueno Gasca dijo...

Que lindo post. Sobre el tema quedará entre los top 3 que encontrado. Uno por explicar el fenómeno a fondo. Otro por hacer un compendio de posturas y analizar los verdaderos pros y contras de cada una de las formas de matrimonio. Y el tuyo, que otorga una postura ética razonable y contemporánea.

moledo dijo...

Gracias, Jorge!